Luego de mejorar la genética, y al contar con agua del canal que lo abastece desde el Río Negro, pudo obtener mejores pasturas: sembró avenas y alfalfas para avanzar con el proceso de recría, aunque ahora también con el engorde final previo a la faena.
“La construcción del canal llevó muchos años y fue una inversión totalmente privada que permite regar hasta 2.400 hectáreas. Esto arrancó en 2015/16 y desde entonces se hicieron diferentes desembolsos y las obras correspondientes, todo en el marco de la ley”, contó el ganadero.
Además de producir más y mejores pasturas, pudo desarrollar la agricultura. “Hay un cultivo que no podés dejar de hacer: el de cebolla”, y a eso se agregó la siembra de maíz y trigo, que según explica, todo funcionó mejor de lo que esperaba. “Estamos muy contentos y ya tenemos proyectados los maíces para silo, que era algo que antes no podíamos hacer”, comentó Sosa.
Con el silo y el grano de maíz va a terminar su propia producción: “La intención no es hacer un feedlot que tenga ganado encerrado de forma continua, sino generar el alimento para los terneros que recriamos”.
Sosa además se refirió a los cambios que implementó el Senasa en la barrera sanitaria, que permiten la venta de asado producido en la zona libre de aftosa con vacunación, es decir, al norte del Río Colorado.
“Se llevaron por delante una medida que tuvo 20 años de vigencia y de trabajo en lograr el status sanitario de la región. Además, desde Senasa ya dijeron que no van a dar marcha atrás con el tema”, se lamentó.
Luego explicó que, por esa decisión, se vio afectado el precio de la hacienda. “Los terneros que valían 5 mil pesos el kilo, ahora se negocian en 4 mil. Hubo una baja del 25%. Pero ese no es el mayor problema, porque son valores altos. Lo complicado es que estas decisiones nos traigan problemas comerciales con otros países, que serán difíciles de revertir”.
Bichos de Campo – Nicolás Razzetti