“Encontramos que en el norte de la región pampeana la mayoría de las epidemias de Fusarium se dieron en años con fase neutral de ENOS. En cambio, hacia el sur, la relación es directa con fases El Niño. También observamos la influencia de otros fenómenos como el Modo Anular del Sur (SAM), lo que demuestra la importancia de seguir de cerca la evolución de estas variables”, destacó Malvina Martínez, especialista del Instituto de Clima y Agua del INTA.
El resultado de estos estudios se tradujo en el desarrollo de modelos de predicción tanto para la enfermedad como para la principal micotoxina asociada, el DON. Según Martínez, “la alta dependencia de la enfermedad a las condiciones meteorológicas nos permitió diseñar sistemas de pronóstico que ayudan a productores e industriales a anticiparse y tomar mejores decisiones”.
En este sentido, en el INTA proponen la utilización de herramientas para el seguimiento y monitoreo de la enfermedad, como la plataforma "Agrometeorología INTA", donde los usuarios pueden consultar el Índice de Fusarium en tiempo real, seleccionando estación meteorológica y fecha de inicio del período susceptible.
“La información de estas plataformas cumple un doble rol: permite ajustar el momento de aplicación de control químico y, previo a la cosecha, ofrece mapas que muestran la distribución de la enfermedad en la campaña. Esto facilita una estrategia de manejo eficiente de las partidas de trigo que ingresan a un molino, ya que se puede anticipar el nivel estimado de infección”, puntualizó Martínez.
Clarín