En el plano estrictamente operativo, la propuesta puso el foco en el fortalecimiento del mercado de capitales como herramienta para financiar inversiones productivas y obras de infraestructura. Allí apareció como bandera la consolidación del nuevo mercado “A3” y el desarrollo de instrumentos financieros que permitan canalizar ahorro hacia proyectos vinculados al agro, la logística y la exportación.
Otro de los puntos fuertes del proyecto fue el refuerzo de los mercados propios de la Bolsa. Bortolato planteó profundizar la operatoria del mercado físico de granos, impulsar las ruedas “a viva voz” junto al Centro de Corredores, y continuar con el desarrollo de mercados específicos como el ganadero, a través de Rosgan. La idea central fue sumar volumen, transparencia y nuevas herramientas para los operadores.
La agenda también incluyó un perfil de innovación, con eje en la finalización del complejo de laboratorios de la Bolsa, el impulso a programas de innovación tecnológica y acuerdos con organismos internacionales para atraer inversiones en startups vinculadas al sector agroindustrial.
Dentro de ese mismo esquema de proyección, otro objetivo explicitado fue avanzar en una mayor integración entre los mercados del país, tendiendo puentes con los mercados porteños y buscando reducir la histórica fragmentación entre plazas financieras.
Del otro lado, la lista opositora, encabezada por Víctor Cabanellas, propuso un mayor énfasis en la operatoria tradicional, la renovación dirigencial y un rol más activo de la Bolsa en la defensa gremial del sector productivo. Sin embargo, fue la propuesta de continuidad, fortalecimiento institucional y expansión del rol financiero de la BCR la que terminó imponiéndose en las urnas.
Bichos de Campo