“En el contexto actual los productores deben ser sumamente cautelosos con el uso de capital de terceros. Las tasas de interés para financiamiento en dólares oscilarán entre el 8% y 12% anual, lo que representa una carga significativa para un negocio que, estructuralmente, ya opera con márgenes bajos. Esta situación obliga a los productores a reevaluar cuánto financiamiento de terceros requieren y cómo esto impactará en sus operaciones. No se deben tomar decisiones apresuradas al momento de asumir deudas”, indicó Palomeque.
Pero hay muchas empresas agropecuarias que consumen productos dolarizados, pero venden sus productos en pesos, como es el caso de la lechería o la producción de carne vacuna o de pollos y cerdos.
“Para las actividades que generan ingresos en pesos, el financiamiento en esa moneda es inevitable. El Banco Central limita a los bancos de manera que sólo pueden prestar dólares de depósitos a empresas cuyos ingresos son en dólares; para las cadenas de valor que facturan pesos, que son todos los que llamamos consumos, el financiamiento necesariamente va a ser en la moneda local. Y al momento de tomar tasa la comparación obligatoria que hay que hacer es medir la tasa de rentabilidad del negocio versus el costo del capital de terceros”.
En cuanto a las tasas de financiamiento en pesos, dependen del tipo y del periodo. Actualmente tienen pisos entre 35% a 40% lo que es considerablemente alto frente a la inflación proyectada 2026.
“Esto subraya la necesidad de los productores de limitar el uso del financiamiento externo y reconsiderar su estructura de capital. Es fundamental evaluar qué porcentaje del capital total invertido debe ser financiado con deuda, ya que el acceso a créditos se vuelve difícil en un entorno financiero restrictivo”, consideró el consultor.
Luego agregó. “Los productores deben aprender a gestionar sus recursos propios de manera efectiva. Optimizar el financiamiento del capital de trabajo utilizando recursos internos es fundamental para limitar la dependencia del financiamiento externo. Esto se traduce en una gestión más eficiente del negocio y en la preservación de márgenes”.
El analista finalmente indicó que “es crucial que los productores lean el contexto macroeconómico para planificar su negocio. Deben identificar cuándo es el momento adecuado para financiarse y cuándo es preferible limitar la expansión debido a los altos costos de capital. Los tiempos de crédito accesible deben aprovecharse al máximo, en contraposición a periodos donde el financiamiento es escaso o particularmente caro. Es un ejercicio imprescindible adaptar la estrategia y la escala del negocio a las condiciones cambiantes del mercado”.
Bichos de Campo – Nicolás Razzetti