El dirigente contó que en el Valle Medio los cambios de clima suelen ser muy bruscos, con granizo y saltos de temperatura en pocas horas. “Estábamos la semana pasada con 39 o 40 grados y un frente frío generó esta reacción violenta. Es habitual en la región”, comentó Caminiti.
Recordó: “El año pasado hubo una producción récord. La provincia superó las 4000 toneladas y Chimpay tuvo una producción plena porque no hubo eventos climáticos”. Ahora, con este evento, el impacto será muy fuerte para las empresas de la región. “Es muy probable que haya empresas que no van a poder recuperar lo invertido con la fruta que lograron cosechar y comercializar”, advirtió.
Explicó que uno de los gastos más importantes para la actividad es el laboral: “El principal costo es la mano de obra, que representa el 60%”. Cada hectárea requiere unas 10 personas entre las tareas de cultivo, la cosecha y el trabajo en los empaques. Por eso, una caída tan grande en la producción no solo comprometerá la economía de las empresas, sino también el empleo local, especialmente el de las mujeres de las localidades cercanas y el del personal temporario que llega desde el norte del país.
A esto se suman otros costos que vienen aumentando. Caminiti mencionó que “la provincia de Río Negro tuvo un incremento del 320% en energía entre abril de 2024 y 2025”. En tanto, el dirigente alertó que las empresas también enfrentan la competencia de cerezas importadas de Chile, que les quitan mercado incluso dentro del país. La Argentina produce cerezas desde Mendoza hasta Santa Cruz. En el caso de las empresas nucleadas en Capci, el 75-80% de la fruta se exporta. El año pasado enviaron 8100 toneladas al exterior, un récord. En los últimos 15 años los saldos exportables crecieron a un ritmo del 10% anual.
En este contexto, la Secretaría de Fruticultura de Río Negro anticipó que la provincia avanza hacia la declaración de emergencia, tanto a nivel provincial como ante el gobierno nacional. Su titular, Facundo Fernández, indicó que el proceso administrativo ya está en marcha. “Estamos en contacto con el gobierno nacional para detraer la emergencia climática bajo la ley nacional. Esto habilita beneficios impositivos y todas las herramientas que la ley contempla para estos casos”, señaló.
Fernández explicó que, para formalizar el pedido, primero se deben completar los relevamientos técnicos en chacras y establecimientos afectados, un trabajo que continúa después de un temporal que dejó entre 48 y 50 mm en apenas una hora y media, con granizo y ráfagas fuertes. “Había tanta agua que no se podía entrar al monte; en las próximas 24 horas vamos a tener un diagnóstico más preciso”, afirmó. La situación es especialmente delicada para la cereza, que estaba en plena cosecha. “Cuando el fruto está listo para cosechar y recibe agua directa, la planta intenta absorberla por un proceso osmótico y la piel se raja. Ese es el daño que estamos viendo hoy en distintos establecimientos”, explicó.
El funcionario advirtió: “El clima nos está castigando y lo estamos sufriendo igual que el resto del país. Esto es cambio climático: tormentas de granizo fuera de época, temperaturas superiores a 30 grados en noviembre, precipitaciones extremas que caen en un ratito lo que antes caía en varios días”, sostuvo. Frente a este panorama, insistió en que la declaración de emergencia debe ir acompañada de herramientas financieras para sostener la actividad. “Necesitamos un crédito específico para inversión, a diez años, con una tasa del 3% y tres años de gracia. Sin financiamiento accesible es imposible proyectar, reinvertir y mantener la actividad”, afirmó.
La Nación – Pilar Vazquez