Eso fue lo que motivó hace muchos años el desarrollo de eventos biotecnológicos que hicieron uso de proteínas insecticidas derivadas de Bacillus thuringiensis (Bt) que, al ser ingeridas por las larvas, provocan su muerte.
“Los primeros materiales disponibles incorporaron proteínas Cry1Ab, Cry1Fa y Cry2Ab, que ofrecieron un buen control inicial, pero que con el tiempo y bajo la alta presión de selección comenzaron a mostrar casos de resistencia o pérdida de eficacia”, recordaron desde la REM.
Frente a eso, el lanzamiento de eventos que incorporan la proteína Vip3A (Vegetative Insecticidal Protein) resultó clave, aunque su eficacia generó una rápida masificación que volvió a incrementar la presión de selección y el riesgo de evolución de resistencias.
Frente a este panorama, desde Aapresid reforzaron las recomendaciones de Manejo Integrado para evitar que las poblaciones que presentan fallas logren dispersarse, y la eficacia de la herramienta se sostenga. Entre ellas, detallaron:
–Cumplir con el refugio estructurado, procurando mantener un 10% del lote sembrado con híbridos no Bt.
–Diversificar el uso de eventos Bt cuando sea posible, evitando sembrar híbridos que expresen las mismas proteínas Bt.
–Complementar con control biológico y químico racional.
–Manejar la fecha de siembra y el ambiente
–Controlar malezas y rastrojos para evitar que el cogollero sobreviva en hospederos alternativos.
–Monitorear el lote para identificar la presencia de larvas o daños en forma temprana.
Bichos de Campo