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Viernes, 26 Diciembre 2025 02:28

Contraste: a la mejor campaña de la historia del trigo le faltará la frutilla del postre

CÓRDOBA.- Aunque la campaña triguera 2025/26 se encamina a un récord de producción, el aporte de dólares del cereal no alcanzará máximos históricos debido a la fuerte caída de los precios internacionales, que licúa el impacto de un volumen exportable. El dato revela cómo, aun con más toneladas, el ingreso de divisas depende cada vez más de un contexto global que hoy juega en contra. Las ventas externas rondarán, pese a exportarse un 37% más de volumen versus el último ciclo, los US$3500 millones, por debajo de los US$4700 millones de 2021/2022.

La Argentina produciría alrededor de 26,8 millones de toneladas de trigo, el mayor volumen desde que existen registros sistemáticos. El salto productivo, cercano al 50% interanual, se explica fundamentalmente por mejores rindes promedio, favorecidos por condiciones climáticas más benignas que las de campañas previas, y en menor medida por una expansión del área sembrada.

Según el último informe del economista Franco Artusso, del Ieral de la Fundación Mediterránea, de ese total, se estima que unos 17,5 millones de toneladas se destinarán a la exportación, lo que implica que cerca del 65% de la cosecha tendrá como destino el mercado externo.

En términos físicos, el desempeño sería excepcional: las ventas externas crecerían más de 25% respecto del último ciclo récord, consolidando al trigo como uno de los principales complejos exportadores del agro argentino.

Sin embargo, cuando se pasa del volumen al valor, el panorama cambia. El ingreso de divisas por exportaciones de trigo rondaría los US$3500 millones, una cifra relevante pero muy lejos de los máximos históricos en términos reales. El motivo central es el bajo nivel de los precios internacionales, que se mantienen deprimidos por una abundante oferta global.

De acuerdo con las estimaciones del Ieral, el precio promedio FOB del trigo argentino se ubicaría en torno a los US$200 por tonelada, uno de los valores más bajos del siglo. Este nivel representa una caída superior al 30% frente al promedio histórico, que se acerca a los US$295 por tonelada. Así, la mejora en cantidades no logra compensar la pérdida de valor.

El contexto internacional explica buena parte de esta dinámica. A nivel global, la producción de trigo se mantiene elevada, con stocks cómodos y fuerte competencia entre exportadores tradicionales. En ese escenario, países como la Argentina logran colocar más volumen, pero a precios significativamente menores, lo que limita el impacto macroeconómico del récord productivo. Vale recordar que cuando Rusia invadió Ucrania el cereal tuvo una disparada de precios en virtud de la importancia de ambos países como productores.

En comparación con la campaña 2024/25, el valor exportado crecería 17% (de US$3000 millones a US$3500 millones) pese a que las cantidades exportadas se ubicarían 37% por encima de las de entonces (17,5 millones versus 12,8 millones de toneladas, de acuerdo a las estimaciones).

En relación con el máximo de la serie en valores (2021/22), el ingreso de divisas 2025/26 sería 26% inferior en términos reales (US$4700 millones versus US$3500 millones) con cantidades 25% mayores a las de ese entonces (17,5 millones versus 14 millones de toneladas, aproximadamente).

Pese a este contexto adverso de precios, el trigo logró sostenerse en la rotación agrícola gracias a costos relativamente contenidos, buenas perspectivas climáticas y mejoras en la productividad.

No obstante, advierten que para capitalizar plenamente campañas de alto rendimiento será clave avanzar en cambios estructurales, entre ellos una revisión de los derechos de exportación, que hoy reducen la competitividad del cereal. Recientemente el Gobierno bajó las retenciones al trigo de 9,5% a 7,5%.

 

“Extraordinario”: lograron un rinde inédito de trigo para una región semiárida

CÓRDOBA.- Un rinde de 81 quintales de trigo por hectárea logró, a partir de la puesta en marcha de un sistema de riego, el campo El Balcón del Sol en la zona de Cortaderas, provincia de San Luis. Es una cifra “excepcional” para la zona. La tarea fue en conjunto entre Cinco Marías, propietaria de la tierra; el contratista Renovables Group (Marcos Gassman) y el consultor Martín Ibarra, de Fioo Campo. Delfo Buchaillot, de Cinco Marías, detalló que realizaron trigo de calidad panadera y los rindes estuvieron en el orden de los 55 quintales por hectárea en la campaña pasada, mientras que en la actual fueron de 81 quintales por hectárea.

Es un lote de 60 hectáreas bajo riego por pivote central el que logró un rendimiento promedio final superior a los 81 quintales, el registro más alto del que se tenga conocimiento en esa provincia. Detrás de este resultado excepcional “hubo planificación, inversión, trabajo en equipo y un manejo agronómico integral pensado desde el inicio para expresar el máximo potencial del cultivo”, indicó Buchaillot a LA NACION.

“Teniendo equipo de riego se pueden hacer campañas fina y gruesa y, de esa manera, reducir los costos de electricidad que es muy alto -añadió-. Estamos con un margen bruto del 38% con este rinde en base a los precios de trigo que están deprimidos por la abundante cosecha".

Planteó que, además del rendimiento en trigo -al que calificó de “extraordinario, comparable al de las mejores zonas del país”- es interesante haberlo logrado en San Luis, donde “habitualmente no se hace este cereal porque en invierno no llueve. De realizarse, tendría un costo hídrico importante en verano para soja y maíz”. El otro gran tema es el de las altas temperaturas, que impactan en el rendimiento.

Desde el punto de vista técnico, en el campo se usó alta densidad en la siembra, con trigo variedad Alerce de Don Mario, de ciclo corto. La siembra fue el 9 de julio pasado, se fertilizó durante ese proceso con fósforo arrancador y con 150 kilos de urea. Aplicaron la misma cantidad de urea en la fase de macollaje. En todo el ciclo el cultivo no atravesó fases de estrés hídrico y las temperaturas acompañaron.

El lote utilizado había sido desmalezado previamente; hicieron tratamientos de fungicidas y se monitorearon continuamente plagas y malezas. “El acuerdo inicial entre Cinco Marías con el cultivo, el diseño y ejecución y el equipo operativo fue clave para los resultados conseguidos. Ese escenario generó números extraordinarios”, apuntó.

En este contexto, Ibarra enfatizó que este es el primer cultivo que hacen “bajo este esquema integral y salió bien. Cuando el sistema está bien diseñado y ejecutado, los resultados llegan”. Ratificó que el rinde es “muy alto y poco frecuente” para San Luis pero que no debe considerarse un hecho casual, ya que es un “resultado consistente” con el trabajo realizado.

El manejo del agua es un ítem crucial en ambientes semiáridos como el de San Luis. Durante todo el ciclo, el cultivo contó con disponibilidad hídrica adecuada en los momentos fisiológicos clave. A las lluvias naturales se sumó el aporte estratégico del riego.

Tras la siembra, el trigo recibió 12 milímetros a los dos días. En agosto se registraron unos 40 milímetros y en septiembre otros 40, además del agua aplicada por el sistema de riego. Ibarra destacó que hacer trigo bajo riego es costoso, porque además de la energía, se requieren mayores dosis de fertilizantes y más semilla. Para que sea rentable es indispensable lograr muy buenos resultados.

La Nación – Gabriela Origlia