En este contexto, Javier Preciado Patiño, consultor, indicó que noviembre cerró con exportaciones en torno a 1,6 millones de toneladas, un volumen que calificó como “muy bueno para ser noviembre”. Según detalló, las DJVE con fecha de inicio de embarque en diciembre alcanzaron 4,3 millones de toneladas, lo que muestra el volumen de operaciones ya comprometidas por la exportación para este tramo de la campaña. Esto no implica que todo se haya despachado en diciembre, sino que se trata de compromisos que se van ejecutando con los meses.
En ese marco, señaló que la Argentina debería exportar alrededor de 10 millones de toneladas entre diciembre, enero y febrero, y que diciembre podría cerrar cerca de los 3 millones de toneladas efectivamente embarcadas.
Esa dinámica se refleja en los registros oficiales y en el movimiento comercial que viene siguiendo el mercado. En este punto, Jeremías Battistoni, analista de granos de AZ Group, detalló que al 17 de diciembre la exportación llevaba 9,1 millones de toneladas compradas —6,7 millones ya con precio— y las DJVE totales alcanzaban 4,97 millones de toneladas, tras una fuerte aceleración de anotaciones en las últimas semanas, luego de un período más lento. “Todavía tiene margen para seguir anotando”, explicó.
Señaló, además, que esto confirma que hay mucho volumen de trigo vendido y que el productor, aun con valores relativamente bajos, está fijando precio en una proporción importante, mientras que la molinería participa bastante menos que la exportación.
También destacó el ritmo de embarques: indicó que hoy hay alrededor de 1,8 millones de toneladas programadas para cargar en los próximos quince días, cuando hasta hace poco ese volumen rondaba las 500.000 toneladas. “En el sur hoy se están pagando cerca de US$190 por tonelada”, comentó sobre los precios.
Si bien esta campaña aparece como una de las más grandes de la historia en términos de producción, surge en paralelo un problema vinculado a la calidad del trigo, que impacta a nivel comercial. Según Battistoni, en el oeste de Buenos Aires, muchos trigos se están pagando, sobre la base de un 95% del precio de la pizarra, con un castigo del 5% por mala calidad.
Agregó que todavía falta ver el resultado de la cosecha del sur bonaerense, donde se espera una mejor calidad. Indicó que los valores mayormente negociados en cosecha estuvieron entre US$180 y US$185 por tonelada y que, aplicando ese ajuste, el valor percibido terminó cerca de US$171 por tonelada.
La Nación – Pilar Vazquez