
La información semanal refuerza esa señal. La última actualización de datos de la NOAA muestra que en la primera semana de enero la anomalía de la SST alcanzó -0,5, valor que marca el umbral de neutralidad. Frente a este dato, Elorriaga aclaró que todavía es necesario que las próximas semanas consoliden el promedio mensual en torno a ese nivel. Sin embargo, remarcó que “es muy difícil que se vuelva a producir un enfriamiento en el Pacífico que condicione las lluvias en lo que resta del verano”.
El consultor subrayó además que este comportamiento no es una sorpresa para los técnicos. “Como quedó claro desde octubre, las lluvias no estuvieron condicionadas por el enfriamiento del Pacífico y eso no va a cambiar en enero y febrero”, recalcó.
Más allá del escenario oceánico, el informe pone el foco en los fenómenos regionales y de corta escala, que serán determinantes en el corto plazo. En ese punto, aparecen señales alentadoras para la región pampeana, especialmente para el norte del país, donde los pronósticos vuelven a mostrar probabilidad de lluvias.

En las últimas horas, además, se produjo un desplazamiento del centro de alta presión que venía limitando la carga pluvial sobre la región central. Este cambio aumenta las chances de recibir precipitaciones más generalizadas, un factor clave para los cultivos que atraviesan etapas sensibles de definición de rendimiento.
“El agua puede volver a la región central”, señala el informe, en referencia al impacto que estas lluvias podrían tener sobre el maíz temprano. No obstante, Elorriaga pidió cautela frente a la volatilidad del escenario. “Hay que seguir esta situación, la volatilidad es muy alta y reduce la confiabilidad de los pronósticos”, advirtió.
Aun así, el balance es positivo. “Hay más motivos para ser optimistas respecto a las posibles lluvias pronosticadas para mañana (por hoy) y el fin de semana en la región central”, concluyó el consultor de la BCR.
La Nación