A su vez, el NEA, “con el 72% de las trampas en lotes con maíz, el vector estuvo ausente en el 23% de las localidades monitoreadas, mientras que un 56% registró capturas de uno a 20 adultos por trampa, y un 15% alcanzó valores de entre 21 y 50 adultos por trampa”.
La situación es diferente en las provincias del Litoral donde el 95% de las trampas están sobre el cultivo de maíz. “El 43% no detectó presencia del vector, aunque en localidades puntuales de Corrientes y Entre Ríos, con lotes de maíz en estadios reproductivos avanzados (que ya no son susceptibles a Spiroplasma), volvieron a detectarse incrementos en la categoría alta”, añadió la red.
Respecto de la región Centro-Norte, que tiene el 94% de las trampas instaladas en lotes con maíz, “las localidades sin detecciones de chicharrita se redujeron a 58%, mientras que un 29% presentó el nivel de capturas más bajo (1 a 4 adultos por trampa)”.
En tanto, en el Centro-Sur, donde el 98% de las trampas están instaladas en lotes con cultivo de maíz, “la dinámica poblacional se mantiene estable y en niveles mínimos, en línea con el informe pasado: el 92% de las localidades no registró detecciones del vector”, indicó el trabajo.
Recomendaciones
Los técnicos de la red destacaron que “es fundamental sostener el monitoreo de adultos de Dalbus maidis durante todo el año como una herramienta clave para anticipar cambios en su dinámica poblacional, proceso que comienza a evidenciarse en el NOA, NEA, Litoral y Centro-Norte asociado a la implantación de maíz tardío y fines de ciclo de lo tempranos en algunas de las regiones mencionadas".
Así, enfatizaron que “resulta imprescindible intensificar los monitoreos, particularmente si se considera que, para la instancia de cosecha de los maíces tempranos, ya habrán transcurrido muchas semanas sin aplicaciones de insecticidas”. Y anticiparon: “es esperable un incremento poblacional del vector y su eventual redistribución hacia lotes sembrados en fechas más tardías”.
Para los especialistas de la red, “el cultivo de maíz nos presenta el desafío de implementar un Manejo Integrado de Plagas (MIP) más consciente, en el que el monitoreo se convierte en un elemento crítico y estratégico para la toma de decisiones”.
De esa forma, el MIP de Dalbus maidis “implica la combinación de prácticas de monitoreo y medidas para su control diseñadas para minimizar el impacto de las enfermedades causadas por los patógenos que este vector que transmite al cultivo de maíz”.
La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis surgió en 2024, en respuesta al problema del complejo del achaparramiento del maíz transmitido por esta plaga, que afectó gran parte de la superficie maicera del país. Está coordinada por la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar) y participan la Asociación Argentina de Protección Profesional de Cultivos Extensivos (Aappce), la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc).
La Nación