¿Por qué Francia y otros países europeos se oponen al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea?
El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) sienta las bases para dar lugar a la mayor zona de libre comercio del planeta, con un mercado integrado por unos 700 millones de personas. Tras 25 años de negociaciones, el tratado quedó finalmente listo para su firma, aunque lejos está de generar consenso pleno: en varios países europeos, con Francia a la cabeza, los agricultores mantienen un fuerte rechazo y continúan las protestas en las calles.
En términos comerciales, el entendimiento prevé la eliminación progresiva de la mayoría de los aranceles durante los próximos 15 años y abrirá el mercado europeo a productos del Mercosur como carne vacuna, pollo, azúcar y soja. El impacto potencial sobre el sector agropecuario europeo es uno de los ejes de la controversia.
La resistencia al tratado está encabezada por Francia, Polonia, Hungría, Austria e Irlanda. Italia, que en un primer momento se había alineado con los críticos y que, bajo el liderazgo de Giorgia Meloni, terminó destrabando su apoyo tras negociar con Bruselas un paquete de medidas económicas destinadas a reducir costos en la actividad agrícola.
Pese a la aprobación política y la inminencia de la rúbrica, el clima social sigue siendo tenso. La semana previa a la firma del tratado, Francia vivió jornadas de extrema tensión. En París, unos 350 tractores volvieron a ocupar la avenida de los Campos Elíseos y se instalaron en las inmediaciones del Parlamento, en una nueva demostración de fuerza del sector rural.
Escenas similares se repitieron en Irlanda, donde productores agropecuarios bloquearon rutas en la ciudad de Athlone, en el centro del país. Allí se exhibieron consignas como "Stop UE-Mercosur" y banderas de la Unión Europea intervenidas con la palabra "vendidos".
Polonia, Hungría y Austria también registraron movilizaciones y cortes protagonizados por agricultores que buscan frenar la entrada en vigor del acuerdo y presionan a sus gobiernos para que mantengan una postura dura frente a Bruselas.
El núcleo del malestar pasa por el temor a una caída de los ingresos. Los productores europeos sostienen que operan bajo normas de producción considerablemente más estrictas que las vigentes en Sudamérica, lo que eleva sus costos. En la UE rigen exigencias severas en materia de trazabilidad, uso de pesticidas, hormonas y bienestar animal.
Desde ese diagnóstico, advierten que los productos importados desde el Mercosur no cumplirían estándares equivalentes, pero ingresarían igualmente al mercado europeo a precios más bajos, generando una competencia que consideran desleal y que amenaza la sustentabilidad del sector.
Ámbito Financiero