El principal insumo del negocio es el ganado en pie, cuyo precio suele adelantarse al resto de los valores de la economía. Cuando la hacienda sube fuerte, como ocurrió en 2025, los márgenes se comprimen rápidamente, especialmente en un negocio de rentabilidad muy ajustada.
Una fuente del sector que pidió reserva de su identidad señaló que los casos de dificultades extremas que se ven hoy corresponden a firmas que ya venían frágiles desde hace años. “Antes, la volatilidad y las brechas cambiarias ofrecían ventanas financieras que hoy desaparecieron”, señalaron. En ese esquema previo, explicaron, algunas compañías postergaban el ingreso de divisas y luego las canalizaban vía CCL, una dinámica que se terminó con el ordenamiento monetario, la suba de tasas reales y el encarecimiento del financiamiento.
“La industria frigorífica sufrió en 2025 un costo financiero del 120%. Aunque hoy las tasas bajaron, el efecto es retardado: los intereses devengados cuando las tasas reales superaban el 100% anual se están sintiendo ahora”, explicó la fuente. A eso se suma un contexto donde la materia prima está cara, los costos laborales e impositivos son elevados y los precios internacionales, aunque favorables, no alcanzan para compensar todas las distorsiones.
Según la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra), merced a una retracción general de la oferta de animales y a la mayor demanda de algunas categorías, en los últimos doce meses, en promedio, el valor de la hacienda en pie registró una suba del 76,3%, "traccionado fundamentalmente por los novillitos, novillos y vaquillonas".
En tanto que para el analista ganadero Darío Colombatto el escenario obliga a un profundo reordenamiento puertas adentro. “Hay cuestiones heredadas, tasas muy altas, un precio de la materia prima elevado y una carga impositiva que aprieta. El que no es extremadamente cuidadoso con los costos se empieza a complicar. Ahora todo depende de la eficiencia: cómo armás tus contratos de exportación, cómo integrás actividades, cómo colocás cada corte en el mercado adecuado”, enumeró.
Advirtió que, sin mejoras de competitividad y alivio fiscal, “va a haber más apretones”. Recordó que “la inflación enmascaraba en este tipo de situaciones” o “diluía las ineficiencias”. Según el experto, el sector hoy debe transitar hacia una economía donde la rentabilidad dependa exclusivamente de la eficiencia en los procesos, la integración de contratos de exportación y la capacidad de colocar cada corte en el mercado más conveniente.
Ese combo de variables, en rigor, ya se tradujo en casos concretos en la industria frigorífica. Por caso, el frigorífico HV SA, de la familia Vigna, en Bernasconi, La Pampa, quedó virtualmente paralizado, dejó de pagar salarios y acumuló una deuda millonaria con proveedores. Más de 100 trabajadores quedaron en la incertidumbre ante el ingreso de Metatech SA, una firma con inversores chinos que se hará cargo de las instalaciones, pero sin asumir pasivos ni antigüedades. La situación derivó en un conflicto laboral, despidos invocados por “fuerza mayor” y la intervención del Estado provincial, mientras la empresa transita un concurso preventivo de acreedores.
Además, el Frigorífico General Pico SA, propiedad de la familia Lowenstein, suspendió su producción y licenció a unos 500 empleados en sus plantas de General Pico y Trenel. Acumula deudas superiores a los $34.000 millones entre pasivos bancarios, cheques rechazados y documentos impagos, además de incumplimientos fiscales y previsionales.
A esto se le suma la planta de procesamiento Euro SA, que ingresó este año a la Central de Deudores del Banco Central con cheques rechazados por más de $662 millones. La planta, que emplea a unas 150 personas, opera con parte del personal bajo garantía horaria y sin producción sostenida, en medio de negociaciones privadas para una supuesta venta. En tanto, Frigorífico Maneca SA registra primeras alertas con cheques rechazados por más de $41 millones.
“Hoy el negocio no cierra por una sola causa, sino por la suma de todas las variables: tipo de cambio, precios internacionales, valor de la hacienda, costos laborales, impuestos y financiamiento. El que no se adaptó a tiempo, quedó expuesto”, sintetizó un empresario de la industria.
La Nación – Belkis Martínez