Los números de ese estudio muestran cómo ese efecto comenzó a inclinarse para abajo en el segundo semestre, con una fuerte tendencia descendente en los últimos tres meses.
Las cifras santafesinas
La actividad económica de Santa Fe, creció en noviembre 4,6% interanual, un ritmo más acelerado que el 4,1% de octubre. Estuvo impulsado por la expansión del 44,6% en el sector de agricultura, ganadería, caza y silvicultura. Las labores previas a la cosecha de trigo y la actividad vinculada a la siembra de granos gruesos traccionaron este salto desde el 2,7% de octubre. También varió positivamente, a un ritmo de dos dígitos, la intermediación financiera (12,6%), que registra la marcha del negocio de las finanzas.
Más atrás se ubicaron electricidad, gas y agua (6,1%), servicio doméstico (5,8%), industria manufacturera (3,8%), servicios sociales y de salud (1,9%) y administración pública (1,4%). En el caso del sector fabril, el indicador desaceleró fuerte desde el 13,3% de octubre, cuando fue influenciada por el ritmo extraordinario de procesamiento de granos oleaginosos.
Las caídas estuvieron encabezadas por la pesca (-31,1%), actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler (-12,2%), construcción (-5,1%), minas y canteras (-4,6%), comercio (-3,8%), hoteles y restaurantes (-3,3%), servicios comunitarios, sociales y personales (-2,3%), transporte y comunicaciones (-1%), y enseñanza (-0,1%).
La agricultura fue la que realizó el mayor aporte a la expansión de noviembre, con 4,9 puntos porcentuales. En segundo lugar, se ubicó la industria manufacturera, recién con 1,1 puntos.
La variación acumulada interanual entre enero y noviembre de 2025 fue de 6,6%, la tasa más baja del año.
Con estas cifras, la economía provincial aparecerá en los grandes números como ganadora de los años de Milei, incluso el crítico 2024, cuando el PBI de Argentina cayó 1,7% pero el PBG de Santa Fe creció 4,1%. El clima y sus consecuencias económicas hicieron la diferencia. Los efectos de la sequía histórica en el agro habían hundido 7,3% a la provincia en 2023, por sobre la contracción del 1,4% a nivel nacional. Ya en 2022, que fue un año de crecimiento del 5% a nivel país, en la provincia asomaba una baja de 0,2%.
La recuperación de la producción agropecuaria y de industrias y servicios vinculados amortiguó el impacto agregado del cambio de política económica, sin frenar la incipiente transición de la estructura productiva hacia un perfil más primarizado que el de hace unos pocos años atrás.
El lado B
En paralelo, el ritmo feroz que muestra la política económica del gobierno nacional impone un sesgo negativo a esta “transformación”. Según el último informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (Cepa) en base a datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), la provincia de Santa Fe vio perder en dos años del ciclo libertario 2.276 empresas y 15.128 puestos de trabajo registrados, equivalentes a un 4,5 % y 2,4 %, respectivamente.
Junto con el transporte, la industria está en el podio de este deterioro, que muestra una dinámica particular: los establecimientos de menor tamaño son los que más caen y los de mayor tamaño los que más expulsan trabajadores.
De hecho, la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) informó que en noviembre la producción industrial mostró un derrumbe del 5,4 % y una baja de actividad en el 75 % de las ramas fabriles. En 2025, los expedientes de concursos preventivos y quiebras aumentaron 150 % y 60 %, respectivamente, en la región.
La Capital