Según fuentes de la agroexportación, la campaña de trigo cuenta con una oferta cercana a 17 millones de toneladas para exportar y el ritmo de registros es elevado para esta altura del ciclo. El principal desafío es la calidad. Las mismas fuentes señalaron que la menor proteína obligó a administrar los embarques y a diversificar destinos. El sector está ampliando ventas hacia mercados asiáticos como Vietnam, Tailandia y Malasia, además de Indonesia, e intenta recuperar posiciones en el norte de África. El FOB argentino [precio de exportación] se mantiene competitivo, en torno de los US$205 por tonelada, condición necesaria para sostener las colocaciones.
En el complejo soja el movimiento es más acotado. “La anotación de soja viene floja; terminaremos la campaña 2024/25 [la anterior] con unos 26 millones de toneladas, por debajo del potencial”, indicó Preciado Patiño.
Según explicó, la fuerte exportación de poroto durante la vigencia de las retenciones a cero, durante 72 horas de septiembre pasado, redujo la materia prima disponible para la industria aceitera. “Normalmente se exportan 6 millones de toneladas de poroto y este año fueron 12 millones; le sacaste 6 millones a la industria para procesar como harina y aceite”, detalló. De acuerdo con su proyección, la campaña 2024/25 —que finaliza el 31 de marzo— terminaría por debajo de las 29 o 30 millones de toneladas previstas inicialmente.
En cuanto a la nueva campaña 25/26, Preciado Patiño señaló que “hay algo, pero tampoco es una gran cosa”. Según detalló, se anotaron alrededor de 2 millones de toneladas de poroto, en su mayoría aprovechando el esquema de retenciones a 0% que rigió previamente. Además, hay 2,3 millones de toneladas de harina y unas 340.000 toneladas de aceite registradas.
Por su parte, la analista de mercados de AZ Group, Lorena D’Angelo, recordó que “febrero siempre es el mes más bajo en todas las últimas campañas”. No obstante, consideró que la liquidación de divisas podría estar cerca de los US$2000 millones.
Sobre la soja de la nueva campaña, D’Angelo explicó que el menor ritmo respondió también a factores externos. Estados Unidos todavía tiene oferta disponible y se suma la cosecha brasileña. Fuentes de la exportación indicaron que los acuerdos comerciales entre China y Estados Unidos estarían favoreciendo mayores compras de soja estadounidense, lo que limita las exportaciones de poroto argentino. Ese escenario, agregó, podría derivar en una mayor molienda local y en más exportaciones de harina y aceite hacia el sudeste asiático e India.
En maíz, Preciado Patiño indicó que los registros de la nueva campaña ya superan el millón de toneladas, aunque aclaró que el movimiento dependerá de cómo evolucione la cosecha. También estimó que alrededor de 3 millones de toneladas podrían trasladarse a la campaña 2025/26 desde la anterior.
En el caso del girasol, según datos del mercado, se anotaron unas 300.000 toneladas de aceite para embarcar en los dos primeros meses de la campaña. En tanto, con un potencial exportador de 2 millones de toneladas en total, el complejo girasolero podría cerrar la campaña con un nivel récord.
La Nación – Mariana Reinke