En este sentido, explicó que la fertilización dependerá de la disponibilidad de agua. “En aquellos casos donde las lluvias son más abundantes de lo normal, se recomienda realizar una refertilización”, indicó.
Por otra parte, agregó: “La recomendación es que, en condiciones normales de disponibilidad de agua, el grueso de la fertilización se aplique previo a la siembra, dejando las aplicaciones al voleo o foliares como herramientas de corrección ante lluvias excepcionales”.
Trigo: ¿en dónde se produce?
Otro aspecto para tener en cuenta es la calidad del ambiente donde se va a producir. “En ambientes con limitación de rendimiento, se podría usar trigo de mejor calidad para buscar un mejor precio de la producción”, insistió el profesional del INTA.
Por otro lado, Gómez destacó el valor del trigo como mejorador del suelo. “Este cultivo es ideal para incorporarlo en una rotación por sus características como mejorador del suelo, por el sistema radicular y la biomasa de lenta degradación que presenta”, destacó.
“El trigo es un buen cultivo para ir incorporando cobertura a los suelos y de a poco ir mejorando los ambientes”, detalló Dionisio Gómez.
En relación con la oferta genética, indicó que se encuentran disponibles más de 70 variedades en el mercado.
“La clave reside en adaptar la genética a la realidad del lote: en sistemas bajo riego se prefieren materiales de menor estatura, mientras que en ambientes con limitaciones productivas, la apuesta debe volcarse hacia trigos de mejor calidad comercial para asegurar la competitividad del cultivo”, concluyó el investigador.
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