A pesar de estos muy buenos precios, los mismos exportadores sin planta y los de la industria frigorífica destacan que el negocio está perdiendo competitividad y que en muchos casos los envíos se hacen sin rentabilidad por los altos costos internos.
La falta de mercadería elevó los precios de la hacienda, y como el dólar ajusta por debajo del ritmo inflacionario, la cotización del ganado en la moneda norteamericana aumenta más que los ingresos.
El novillo en Argentina se paga 6,30 dólares por kilo vivo, 50% más que en Brasil. En pesos los negocios se hacen al equivalente de 8.300/8.400 pesos por kilo gancho y, según indicaron operadores del negocio, se habría llegado a un techo.
Por otra parte, también impacta en las exportaciones el conflicto en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán, en el que quedaron involucrados otros países como Israel que es un importante destino para la carne vacuna argentina.
Las exportaciones de carne kosher de las últimas semanas se hicieron a más de 10.500 dólares la tonelada, 10% más que a fines del año pasado. A ese mercado se mandan cortes del cuarto delantero y sirve para integrar mejor la media res con las ventas de cortes del cuarto trasero a los mercados de valor con Europa.
De continuar el conflicto bélico podría verse afectada la venta al viejo continente, ya que el incremento en el petróleo y el gas encarece toda la economía, entre otras cuestiones los fletes de las mercaderías y el poder de compra de las familias.
Por ahora lo que reina es incertidumbre en cuanto al devenir de la guerra y sus derivaciones. Lo que está claro para los industriales argentinos es que hay demanda mundial que se aprovecha parcialmente y muchas veces perdiendo dinero por el alto costo en dólares que tiene el ganado y los incrementos en servicios como gas, luz, combustibles y personal.
Bichos de Campo – Nicolás Razzetti