Detalló que allí “en el 67% de las localidades se capturaron más de 100 Dalbulus maidis por trampa, la categoría más alta".
Agregó que esta marcada fase de incremento se corresponde con un predominio de cultivos que se encuentran en estadios fenológicos reproductivos intermedios (R3–R4).
Según la organización, el informe presentó datos sobre el porcentaje de individuos portadores de CSS en tres localidades de esta región, que indican niveles moderados de portación del patógeno.
“En la otra zona endémica, el NEA, donde el 97% de las trampas estuvo instalada en cultivos de maíz, la mayoría en estadios fenológicos reproductivos (R2–R3), las poblaciones de Dalbulus maidis también mostraron una marcada fase de incremento", apuntó. Añadió que hubo “una dinámica similar a la observada en la región del NOA, y un 67% de las localidades con capturas en el nivel más alto”.
Luego, según el trabajo, en el Litoral, donde el 68% de las trampas fueron instaladas sobre maíz, “un 70% registró capturas: el 27% de las localidades presentó niveles bajos (1 y 20 adultos por trampa) y el 24% registró la categoría más alta, principalmente en Entre Ríos”.
Agregó que “en la región centro-norte, con un 89% de las trampas ubicadas en lotes de maíz, volvieron a registrarse aumentos poblacionales del vector, que se detectó en el 87% de las localidades, con un 46% en la categoría máxima”.
El informe también dio cuenta de que en el centro-sur, donde el 88% de las trampas estuvieron en cultivos del cereal, “se observaron ligeros incrementos de la dinámica poblacional: la presencia de Dalbulus maidis pasó de un 20% a un 39% de las localidades, con un 4% en el nivel más alto".
La campaña 2023/2024
Para recordar, en la campaña de maíz 2023/24 la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) aguardaba una cosecha de 57 millones de toneladas de maíz. Sin embargo, en pleno verano, con el impacto de la plaga, redujo su estimación primero a 50,5 millones de toneladas y luego a 47 millones de toneladas. “La provincia de Córdoba, el corazón maicero del país, ha sufrido el mayor impacto con una reducción estimada de 2,76 millones de toneladas en su producción”, dijo en un reporte de mayo de 2024.
En otro informe luego la BCR recortó la estimación de maíz 2023/24 en 11,4 millones de toneladas. “En el mercado doméstico la pérdida asciende a US$2045 millones, en tanto la estimación de exportaciones cae US$1634 millones”, señaló en esa oportunidad.
Lo que pasó en esa oportunidad con la chicharrita llevó a que el Senasa, por ejemplo, agilizara los tiempos de autorización de insecticidas para el control de la plaga. En el último tiempo, además, las empresas semilleras aceleraron con el lanzamiento de híbridos con tolerancia.
La red de monitoreo de la plaga, junto al trabajo que hicieron las empresas del sector y organismos como el INTA, fue de gran ayuda para que los productores conocieran más sobre la plaga y estuvieran atentos. Esta campaña, según la BCR, cerraría con una producción récord de 62 millones de toneladas, esto es 12 millones más que el ciclo 2024/2025.
La Nación