En el caso de investigación de presunto dumping de la Argentina aparecen firmas como Mastellone Hnos. (La Serenísima), Noal SA, Gloria Argentina, L3N SA. Sin embargo, el expediente incluye a un amplio conjunto de exportadores, que forman parte del universo de compañías bajo análisis, ya sea por su participación en las exportaciones o por haber intervenido en el proceso con presentaciones propias.
Por el lado de Uruguay, la investigación incluye a Conaprole —la principal cooperativa láctea del país— junto con Estancias del Lago y Claldy y la exportadora Alimentos Fray Bentos.
Las compañías son mencionadas en distintos tramos del expediente, tanto en su carácter de productoras y exportadoras investigadas como en calidad de partes interesadas que aportaron información para el cálculo de precios, costos y volúmenes.
El proceso
El proceso se inició formalmente en diciembre de 2024 “para determinar la existencia de dumping en las exportaciones de la Argentina y Uruguay a Brasil de leche en polvo entera o descremada, no fraccionada”, según se desprende del documento. Esto se dio luego de que la autoridad brasileña considerara que las importaciones “a precios con indicios de dumping contribuyeron significativamente para el daño a la industria doméstica”.
La CNA, organismo que representa a los productores de leche cruda, sostiene que las importaciones afectaron directamente a ese segmento. “Las exportaciones […] en forma de polvo […] causarían daño a los productores de leche in natura [cruda]”, se desprende del documento del Decom, donde se destaca que ambos productos “presentan características químicas semejantes, tienen los mismos usos y pueden ser sustituidos”.
En rigor, el argumento apunta a construir la idea de “producto similar”, ya que la leche en polvo puede reconstituirse, se usa para muchos de los mismos fines y compite indirectamente con la leche fluida en ciertos segmentos. Con esa base, buscan justificar que las importaciones de leche en polvo pueden presionar precios hacia abajo en toda la cadena, incluyendo a los productores de leche cruda.
Sin embargo, la Argentina y Uruguay rechazan esa equivalencia y afirman que se trata de productos distintos, con mercados y estructuras de costos diferentes. Ambos países advirtieron que la investigación podría violar normas del acuerdo antidumping de la OMC si no se define correctamente la “industria doméstica”.
Uruguay rechazó la existencia de un vínculo entre las importaciones y el desempeño del sector brasileño y atribuyó las dificultades a factores internos, entre ellos condiciones climáticas adversas, mayores costos y problemas estructurales de competitividad.
En febrero pasado, el gobierno argentino había solicitado “el inmediato cierre de la investigación sin la imposición de medidas antidumping”, pero no hubo caso. La Argentina representa el 3% del total de los lácteos consumidos en Brasil.
El organismo brasileño convalidó que el análisis de daño se realice sobre un sector primario altamente atomizado, lo que amplía el alcance de la investigación más allá de la industria procesadora. La definición de “producto similar” emerge como el eje del conflicto, como se dijo, ya que de ella depende si las importaciones pueden considerarse responsables del daño alegado.
En rigor, la investigación se encuentra en una etapa previa a la resolución definitiva, en la que las partes deben presentar su defensa y observaciones al expediente. Ayer se reunieron las autoridades de la Secretaría de Agricultura con los representantes de la industria nacional y sus expertos jurídicos para unificar una estrategia. La Argentina trabaja con Uruguay para exponer su defensa. De acuerdo con la Decom, el próximo 5 de mayo se emitirá el dictamen de determinación final.
La Nación – Belkis Martínez