Luego del relevamiento, los datos fueron procesados mediante un algoritmo que transformó las diferencias observadas en recomendaciones concretas. Así, cada zona del lote recibió una dosis específica de nitrógeno.
“El algoritmo traduce los colores del mapa en una recomendación concreta. Así podemos aplicar más nitrógeno donde el cultivo lo necesita y menos donde no hace falta”, detalló Daniela Vitti Scarel, integrante del equipo de trabajo.
Eficiencia sin resignar rendimiento
El ensayo comparó la fertilización variable con el manejo tradicional y con parcelas sin aplicación de nitrógeno. Los resultados mostraron una reducción marcada en la cantidad promedio aplicada. En muchos casos, la dosis total fue menos de la mitad de la utilizada bajo el esquema convencional.
A pesar de esta disminución, los rendimientos se mantuvieron competitivos. Este comportamiento permitió mejorar la eficiencia en el uso del nitrógeno, al obtener más producción por cada kilo aplicado.
El trabajo evidencia cómo la integración de drones, algoritmos y análisis de datos abre nuevas posibilidades para optimizar el manejo del cultivo.
Con información precisa y decisiones ajustadas, la agricultura de precisión avanza como una herramienta clave para mejorar la eficiencia productiva y el uso responsable de insumos estratégicos.
Infobae – Revista Chacra