Señalaron que el gobierno argentino remitió una nota formal a la Comisión Europea (CE) detallando estos aspectos y solicitando las aclaraciones técnicas correspondientes. “Ya se han mantenido reuniones técnicas con la CE para abordar la situación y avanzar en su adecuada evaluación. En paralelo, se está trabajando a nivel interno con toda la cadena agroindustrial para reforzar los controles y minimizar cualquier riesgo, destacando que no existen variedades de soja HB4 registradas en el país y cualquier material que eventualmente pudiera contenerlo se encuentra fuera de los circuitos comerciales autorizados”.
Exportadores indicaron que se está trabajando bien el tema con la Secretaría de Agricultura y la compañía Bioceres, que desarrolló el evento HB4. Pese al caso, en esta firma una fuente apuntó: “No hay confirmación oficial de autoridad alguna de la Unión Europea de que al momento se haya dado la detección”.
El evento HB4 es una tecnología de tolerancia a sequía desarrollada por esa compañía que lo tomó de una investigación de la experta Raquel Chan, de la Universidad Nacional del Litoral y el Conicet. Su equipo encontró la tolerancia en girasoles silvestres. El desarrollo fue tomado, como se dijo, por Bioceres, que lo puso en el trigo y en la soja. El evento de ese trigo está aprobado en mercados compradores importantes como Brasil, entre otros. En tanto, la soja, si bien tuvo su visto bueno en China, en 2022, no posee el permiso en la Unión Europea. Desde el Gobierno dijeron a este medio que “continúan las gestiones para avanzar en la aprobación del evento HB4 en la Unión Europea”.
“Como ustedes conocen de encuentros previos de trabajo, la soja HB4 no se encuentra autorizada en la UE, por lo que cualquier detección es considerada ilegal”, comienza el memo que empezó a circular en las últimas horas de Ciara-CEC. Luego amplió: “En los últimos días hemos recibido tres alertas de detección en la UE (Países Bajos) de embarques de harina de soja argentina, con el rechazo de esa mercadería. Estas alertas han generado un temor generalizado en importadores de harina (primer producto de exportación de la Argentina la UE)”.
Gestiones
En el escrito también se señala que se realizaron diversos encuentros en la Secretaría de Agricultura para “analizar la situación y para reaccionar ante la UE”. Además, se hace un especial pedido para extremar cuidados y evitar problemas en el bloqueo europeo.
“Más allá de las conversaciones que están llevando a cabo entre el gobierno argentino y la Comisión Europea, resulta crítico que todos los productores, acopios, cooperativas, corredores, y demás actores de la cadena, tomen sus propios recaudos para evitar que granos de soja HB4 sean comercializados hacia empresas con molienda de soja que finalice en la UE”, dijeron. También se consignó que, “en forma paralela, estamos trabajando con la empresa desarrolladora en todos los frentes para instrumentar medidas que eviten estos riesgos, asumiendo los costos de dichas acciones”.
Una fuente ligada a la producción de soja consultada expresó su temor a que no se haya podido contener debidamente separada la soja HB4 de la soja que no tiene esa tecnología y se haya producido así la presencia de restos en los embarques que llegaron a la UE.
“Estamos convencidos que el trabajo conjunto va a resultar exitoso, mientras la empresa y el Estado argentino logran las aprobaciones correspondientes en la UE”, apuntó la información que circuló en las últimas horas.
La magnitud de la importación de la harina de soja quedó reflejada en un relevamiento de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). “De todos los productos que la Argentina produce, el que el mundo más nos compra es la harina de soja. Este producto ha sido por décadas la principal exportación del país, convirtiendo a la vez a la Argentina en el exportador número uno del mundo de harina y pellets de soja. Tomando el promedio 2019-2024, la harina de soja ha representado más del 13% de las exportaciones nacionales. Asimismo, este producto por sí sólo ha llegado a superar más del 17% del comercio exterior argentino en períodos como 2014-2016”, señaló.
Siempre según ese informe, en los primeros años de este siglo Europa era el destino por excelencia de la harina y pellets de soja y con el 54% del total exportado en la primera década del 2000. El segundo lugar era el continente asiático, con el 30% de las exportaciones en el mismo período. Después la UE perdió peso, cayó a un 35% y ganaron mercados de Asia como Vietnam como gran comprador individual.
La Nación – Fernando Bertello