
El reporte insiste en que hay un par de factores que juegan a favor del trigo 2026/27:
- 1) Para la decisión de la siembra, contar con suelos cargados de humedad es un factor clave y este año toda la región cuenta con condiciones excelentes. Justo en este 2026 el trigo cumple 10 años desde que pasó de ser un cultivo sin demasiada importancia a tener un rol agronómico y económico protagónico junto a la soja y el maíz.
- 2) Desde lo financiero, también se destaca que posibilita un ingreso justo con el inicio de la gruesa en un año dónde se busca el mayor grado posible de autofinanciación ante márgenes ajustados y una situación que, en general, no perdona fallas en lo productivo.
El problema es que “los números se imponen y, si bien se quiere no se puede, ya que, en situaciones de alquiler, o sea en el 70% de los casos, el impacto del costo de la urea principalmente pone al rinde de indiferencia en 46 quintales por hectárea”, un valor muy por encima de la media histórica en la región.
El trigo, la urea y los márgenes
El gran quid de la cuestión es el golpe que los fertilizantes le han aplicado a los costos, al punto que la GEA amplía que en un campo alquilado queda una pérdida de más de U$S 100 por hectárea.
“La campaña fina 2026/27 arranca con números apretados respecto al año pasado. Si bien el precio esperado a cosecha se ubica levemente por encima del de abril de 2025 —U$S 217 vs U$S 206 por tonelada— la suba de los costos, especialmente fertilizantes, golpea la rentabilidad”, sintetiza el estudio.
Puntualmente, con cálculos actualizados al 20 de abril, un rendimiento objetivo de 40 qq/ha y un precio de cosecha de US$ 217 por tonelada, el margen neto después de impuestos se ubica en apenas US$ 65 por hectárea en campo propio. Mientras que en campo alquilado la ecuación arroja una pérdida de US$ 128 por hectárea.
Es por eso que, para hacer trigo en alquiler, los rindes de indiferencia están cerca de 50 qq/ha.
“Hoy se necesitan 37 qq/ha en campo propio y 46 qq/ha (considerando impuestos) en campo alquilado. O sea, para empatar el partido y no perder plata, hay que lograr rindes muy, pero muy buenos. Pero superando los 150 kilómetros de flete, los números superan los 50 quintales: en General Pinto calculan 54 qq/ha”, grafica la Bolsa rosarina.
Y aquí viene un dato clave con respecto a lo que fue el ciclo récord 2025/26: la comparación interanual muestra un deterioro importante, puesto que en campo propio la caída ronda los US$ 60 por hectárea, mientras que en campo arrendado supera los US$ 100.
La espada de Damocles de esta temporada es la urea, que pasó de cotizar U$S 540 la tonelada hace un año a U$S 890 en la actualidad.
“Eso empeoró fuerte la relación insumo-producto. Actualmente se necesitan 4,1 toneladas de trigo para comprar una tonelada de urea, mientras que hace un año alcanzaban 2,6 toneladas. En otras palabras, el productor necesita vender mucho más cereal para acceder al principal insumo del cultivo”, compara el reporte.

No obstante, hay un dato que puede traer algo de aliente: siempre el trigo forma parte de una rotación con soja de segunda, y ahí la ecuación mejora.
Tomando una soja de 35 qq/ha, el planteo arroja márgenes de US$ 466/ha en campo propio y US$ 16/ha en campo arrendado.
¿Dónde cae más y menos?
- En Carlos Pellegrini la intención de reducción sería del 10%.
- Hacia Aldao aumenta el ajuste a un 20 y 30%.
- En Bigand se buscará mantener el área del año pasado.
- Más hacia el sur, en San Gregorio, plantean una caída del 10%.
- En Pergamino advierten por un 30% menos.
- En Marcos Juárez, aún con la gran carga de agua que dejó marzo y abril, el trigo caería un 30%.
- Hacia el noroeste bonaerense, en General Pinto, envalentonados con muy buenos resultados en soja y maíz, hablan de una la caída de alrededor del 20%.
- En Rojas resumen: “vemos una caída del 20%, pero creo que va a ser más importante el recorte. Aparte, el que haga trigo va a bajar mucho la fertilización. Pero es el cuento de la sábana corta, porque aplicando menos de 200 kg de urea después se quiere sacar más de 40 qq de trigo y eso no da. Así que el margen tampoco cerraría de todas formas”.
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