Según pudo reconstruir LA NACION, el foco del gobierno argentino está puesto en cuestionar el método de detección, algo que se considera como “lo más relevante”. El punto, dijeron, es que en el bloque europeo no hay un “método validado” y al no estar aprobado allí el evento transgénico “no tienen una referencia del material para contrastar”. En esa línea, apuntaron las fuentes consultadas por este medio, se puso un nivel de detección que es un “cero técnico”, muy bajo.
“Se entiende que no hay un método validado y robusto para la detección y el mismo nivel de detección es muy bajo”, apuntó una fuente al tanto de los pasos que se están dando para la defensa argentina. En este marco, una fuente argumentó que se estaría ante un “falso positivo”, frase que, no obstante, el gobierno argentino no pronunciará porque decir eso implicaría indirectamente admitir la validez del método empleado en la UE.
En este marco, dijeron fuentes consultadas, se sigue el camino del mismo cuestionamiento que lleva adelante Brasil y que al no estar aprobado el producto en territorio europeo aún no hay forma de contrastar. Sin embargo, la estrategia gubernamental, contaron fuentes del sector que siguen de cerca los pasos oficiales, es prestar la máxima colaboración con la UE e incluso trabajar en conjunto para avanzar en la homologación de un método de detección.
A la par de ello se reforzaron controles en la Argentina en materia de seguimiento del producto y, también, se trabaja para buscar la aprobación de la tecnología como tal en la Unión Europea. Sobre esto último no hay plazo concreto sobre cuándo podría ocurrir el visto bueno a la soja HB4 en el bloque europeo. “Se reforzó la idea de que hay un problema en la metodología; ese es el principal planteo, no obstante, se reforzaron controles”, precisaron las fuentes que están detrás de cada movimiento del caso. En este contexto se insistió que se quiere evitar que “falsos positivos” generen trastornos en el comercio que hoy, pese a las alertas de la UE, se desarrolla sin inconvenientes. El bloque europeo es el destino del 30% en valor de las exportaciones de harina de soja argentina, con ventas por unos US$3500 millones.
El antecedente de Brasil
Como se mencionó, el Gobierno de Brasil puso reparos a las alertas de la Unión Europea sobre la detección en ese mercado de cargamentos que llegaron con trazas de harina de soja con HB4. En rigor, un documento del Ministerio de Agricultura del vecino país para que la Secretaría de Comercio y Relaciones Internacionales se presente ante la UE fue crítico del método de detección.
Para Brasil, la “identificación inequívoca del referido evento exige la aplicación de una metodología analítica específica, basada en un ensayo evento‑específico debidamente validado, así como la utilización de material de referencia certificado”.
Al respecto, luego agregó: “Hasta el presente momento, tales instrumentos no se encuentran ampliamente validados ni oficialmente reconocidos en el ámbito de la Unión Europea, circunstancia que suscita cuestionamientos en cuanto a la solidez técnica y la reproducibilidad de los resultados eventualmente presentados”.
De acuerdo con el reporte del vecino país, hacer una “confirmación inequívoca” resulta compleja en tanto los marcadores pueden estar presentes en otros eventos comerciales aprobados. “Esta superposición puede dar lugar a resultados falsos positivos o a interpretaciones analíticas imprecisas, especialmente en ausencia de un protocolo evento‑específico validado y de controles adecuados”, dijo el ente brasileño. Según Brasil, en ese país la siembra de la tecnología se limitó a 5000 hectáreas y con un riguroso mecanismo de trazabilidad y control.
La Nación – Fernando Bertello