Teniendo en cuenta este contexto, Cifarelli marcó que la harina “viene aumentando, porque así lo hace el trigo. Por ahí aumentó mucho más del 10% o menos. Hay mucha volatilidad y estamos pagando precios desorbitantes por lotes puntales de calidad".
En cuanto al aumento del precio del trigo, el titular de FAIM consideró que, no obstante, las complicaciones que trae el sector molinero, “es algo bueno porque le da al productor un retorno que lo desafía a seguir confiando en el cultivo de una cadena que le va a dar al país US$ 5.000 millones” y concluyó: “la oferta va a volver a la normalidad en la medida (que el productor) vea que lo que se está pagando es muy bueno y que es mucho más conveniente vender en esta campaña que guardar”.
El aumento consignado por Cifarelli se condice con los advertidos por los panaderos. En diálogo con este medio, el secretario general de la Federación Industrial Panaderil de la Provincia de Buenos Aires (Fippba), Raúl Santoandre, indicó que la bolsa de 25 kilos pasó de $14.200 o $14.500 a valores que rondan los $16.000 o $17.000, dependiendo de la calidad. De hecho, el dirigente indicó que en la última semana subió $1.000.
“Desde los molinos nos dicen que, si bien hay una cosecha récord, la calidad no es la mejor para hacer una harina panificable. El trigo que se consigue cuesta hacerlo y por eso aumenta nuestra principal materia prima”, dijo Santoandre y agregó que “el panadero tiene que hacer malabarismos porque el gluten no se fusiona y hay que buscarle la vuelta”.
Pero no solo la harina registró un marcado incremento en los últimos días, sino que también lo hizo la grasa, otro componente indispensable de la panadería: “esta semana aumentó $20.000 la caja de 20 kilos, pasando de $100.000 a $120.000”, sostuvo el dirigente empresario.
Sin embargo, el Santoandre planteó que no es posible trasladar todas estas subas de manera lineal al consumidor, porque “no tiene dinero. Las panaderías están mal, pero tratamos de cuidar al cliente, aunque a veces no sabemos cómo hacer. Lo dulce ya se ha dejado de vender, la venta de facturas está muy resentida y ahora también está llegando al pan. O sea, el aumento lo hacemos en una proporción, porque si no tenemos que cerrar”.
Clarín – Juan Manuel Colombo