La inquietud crece ante la posibilidad de nuevas lluvias importantes durante el segundo semestre. “Si llueve como dicen en agosto o septiembre, esto rebalsa de vuelta. Por eso estoy haciendo mucho hincapié para que hagan un aliviador ahí en el puente. Otro año como el pasado no lo podemos pasar de nuevo”, afirmó.
En el documento presentado el 11 de mayo ante Hidráulica bonaerense, los productores remarcaron justamente que consideran que el puente actual quedará “claramente subdimensionado frente a la nueva realidad hidráulica del sistema”, transformándose en un “tapón” para el escurrimiento. Sin embargo, al tratarse de una traza nacional, debieron presentarla también a Infraestructura a nivel nacional para agilizar el reclamo, destinada al secretario Bartolomé Heredia.
También advirtieron que el retraso acumulado en las obras del tramo IV.2 del Plan Maestro del Salado provocó un desfasaje entre el ensanchamiento del río y la futura construcción de un nuevo puente, cuya ejecución todavía depende de procesos licitatorios y plazos inciertos.
El pedido formal solicita que se declare prioritaria la problemática, que se avance con una obra hidráulica provisoria en el puente de la RN 205 y que se destinen recursos técnicos y presupuestarios para evitar “una nueva catástrofe hídrica”.
En paralelo, desde el Consejo Asesor del Plan Maestro de la Cuenca del Salado vienen reclamando que la reactivación de las obras anunciada por el Gobierno Nacional todavía es parcial. Lo que dicen los productores, es que, si bien están trabajando en los tres tramos, la velocidad no alcanza y preocupan los pronósticos de lluvias para la primavera.
Ese sector de apenas 32 kilómetros quedó inconcluso en medio de más de 400 kilómetros ya dragados y, según productores y entidades rurales, hoy funciona como un cuello de botella que agrava los anegamientos sobre millones de hectáreas bonaerenses.
En el caso de Iturriaga, el agua directamente alteró el esquema productivo. En recorridas realizadas meses atrás por la zona podía verse cómo sectores históricamente agrícolas habían quedado convertidos en lagunas permanentes.
El problema, según explica, es hidráulico. Mientras los más de 700 kilómetros ya ejecutados del Plan Maestro funcionan como una vía rápida para el escurrimiento, los 32 kilómetros pendientes vuelven a comprimir toda esa masa de agua.
“La comparación es simple: el agua viene por una autopista de seis carriles y de repente se encuentra con un camino vecinal de una sola mano”, suele resumir. A eso se suma el puente de la Ruta 205, que para los productores actúa como un dique.
Mientras tanto, el avance de obra sigue siendo motivo de discusión. Aunque el Gobierno Nacional anunció meses atrás la reactivación del dragado entre la Ruta 205 y Ernestina, tanto productores como entidades rurales vienen señalando que la actividad continúa siendo parcial y mucho más lenta de lo esperado.
Bichos de Campo – Diego Mañas