Del asado a la milanesa de cerdo
El dirigente puso especial foco en el cambio cultural que empezó a darse en el consumo de carne. Durante muchos años, el cerdo estuvo asociado casi exclusivamente al consumo de embutidos o cortes para determinadas ocasiones. Hoy el escenario es distinto.
La incorporación de cortes frescos al consumo cotidiano y el crecimiento de productos como la milanesa de cerdo comenzaron a modificar los hábitos de los argentinos. “La milanesa de cerdo es lo que viene”, aseguró Aguilar Benítez.
Actualmente, el consumo ronda entre 17 y 20 kilos por habitante al año, dependiendo de la medición. Pero el productor considera que el recorrido todavía es enorme. “El potencial aspiracional son 35 kilos por habitante”, afirmó el vicepresidente de la Bolsa cordobesa.
La comparación internacional sirve para entender el margen que todavía existe. En muchos países europeos y asiáticos, el consumo porcino supera ampliamente los niveles argentinos y representa una de las principales fuentes de proteína animal.
Una ventaja que nace en el campo
Uno de los aspectos centrales de la exposición estuvo vinculado a la competitividad argentina. Aguilar explicó que el principal costo de producción del cerdo es la alimentación y que allí Argentina tiene una ventaja estructural difícil de igualar.
“El cerdo es maíz y soja”, resumió durante su presentación.
La disponibilidad local de esos granos, sumada a la cercanía de muchas granjas con las zonas productivas, permite que el país tenga uno de los costos más bajos del mundo para producir carne porcina.
Según detalló, Argentina hoy produce con costos de entre U$S 1,10 y 1,20 por kilo vivo, niveles similares a los de Brasil que rondan el U$S 1 (el más bajo del mundo) y muy inferiores a los de Estados Unidos, España o Colombia.
Pero el dato que más llamó la atención durante la charla fue otro: mientras varios países productores atraviesan márgenes negativos o muy ajustados, en Argentina la actividad mantiene niveles de rentabilidad elevados.
“Hoy tenemos márgenes de entre 30 y 60 centavos de dólar por kilo vivo. Es algo altísimo”, sostuvo.
El negocio que todavía no despega del todo
Pese al escenario favorable, Aguilar Benítez también marcó varios puntos débiles que siguen frenando el crecimiento del sector. Uno de ellos es la falta de integración industrial dentro de Córdoba.
Actualmente, alrededor de un millón de capones producidos en la provincia son enviados a Buenos Aires para ser faenados, lo que implica pérdida de empleo, logística y valor agregado para el territorio cordobés.
También advirtió sobre el desaprovechamiento de los llamados “despojos”, subproductos del cerdo que en gran parte de Asia tienen alto valor comercial. “El despojo vale oro y se tira”, resumió.
En paralelo, reconoció que la Argentina todavía tiene dificultades para integrarse plenamente al comercio internacional. Años de restricciones y cierres de mercados dejaron al país con menor desarrollo exportador que otros competidores.
Sin embargo, dentro del sector creen que las condiciones estructurales siguen siendo favorables. “Argentina tiene maíz, soja y uno de los costos de producción más bajos del mundo. Con mayor integración y escala, el potencial de crecimiento es enorme”, concluyó.
La Voz del Interior – Facundo Salvador