-¿Puede haber alguna medida concreta sobre este tema en la Rural de Palermo?
-Este Gobierno anuncia y aplica. Cuando vos anticipás este tipo de medidas generás distorsiones en el mercado que no son buenas para nadie. Hoy te diría que las retenciones no son el problema estructural de la ganadería.
-En Maizar usted pidió que aplaudieran las medidas del Gobierno tras la última baja de retenciones a los granos...
-Es un tema de actitud. Si vos percibís que está ocurriendo algo que te sirve, que funciona y que lo venís pidiendo hace años, tu actitud ayuda mucho a que eso se pueda seguir profundizando. Porque si no se genera una disrupción entre la acción, que es bajar las retenciones, y la reacción de quienes reciben esa medida.
-¿Entonces no estaba enojado?
-No, yo no me enojo. Mis hijos me decían que parecía enojado porque hablo medio así, pero no estaba enojado. Yo soy productor y siento lo mismo que ellos. Lo que propuse fue cambiar la actitud y entender que vamos por una huella distinta.
-Volviendo a la ganadería, ¿cuál cree que es hoy el principal desafío?
-El desafío ya lo emprendieron los ganaderos. Hay que ver la exposición, la calidad de la hacienda y los resultados de los remates. El desafío es seguir apostando, seguir invirtiendo, guardar reposición y seguir mejorando la infraestructura. Todo eso ahora puede hacerse porque el negocio lo permite, cosa que no ocurrió en los últimos 30 años.
-Hay preocupación por las exigencias ambientales de la Unión Europea vinculadas a la deforestación. ¿Cómo trabaja el Gobierno ese tema?
-Es un tema que está sobre la mesa desde hace dos años. Se viene postergando, pero son los clientes. Si el cliente te dice “yo quiero así”, o lo hacés así o no le vendés. Hemos negociado mucho con la Unión Europea junto con Brasil y logramos algunas postergaciones, pero es una realidad con la que hay que convivir.
-También hay críticas de productores por el sistema Visec. ¿Qué respuesta tienen desde Agricultura?
-Va a haber otros directorios para que no parezca algo monopólico. A medida que se vayan abriendo otras opciones, cada productor podrá anotarse donde quiera. Y si no te querés anotar, no es obligatorio. Si yo decido no adherirme y viene un exportador a buscar mi novillo para un mercado que exige esa certificación, simplemente no me lo va a poder comprar y terminará llevándose el del vecino que sí cumple con ese requisito. Así funciona el mercado y así tiene que ser.
Clarín – Esteban Fuentes