En ese sentido, Ponte reparó en el hecho de que el precio del dólar “no termina de levantar y se mantiene en un nivel en el que se genera inflación y se pierde competitividad”. Eso, en el sector exportador, genera un horizonte de expectativas de que en algún momento haya subas, más allá de que desde el gobierno afirman -y demuestran- que las fluctuaciones no impactan.
“Nosotros todavía no tenemos un mercado libre para el tipo de cambio, porque hay algo del cepo que nos queda. Pero entre la combinación de rebaja de derechos de exportación y la percepción por parte de los productores de que el precio del dólar es bajo, hay una retención sorprendente”, afirmó.
Sin embargo, advirtió que “hay que tener cuidado porque la producción mundial es grande y se puede perder más por precio que lo que se gana por otro lado”.
Por el lado del maíz, la perspectiva es opuesta, y desde A3 Mercados aseguran que las ventas avanzan según lo previsto.
Más allá de lo que ocurre puertas adentro, el mercado de granos -y toda la producción agrícola en general- está también supeditada a las tendencias globales. Y lo cierto es que en el último lustro el mundo asistió a dos importantes guerras, aún en curso: la de Rusia y Ucrania, y la de Medio Oriente, entre Estados Unidos e Irán.
“Hoy tenemos una situación de volatilidad producto de esas dos guerras. Y no hay una solución, porque tenemos líderes gobernando el mundo este que han tomado con naturalidad este tipo de cosas”, expresó Ponte, que considera que eso reafirma “la importancia del seguimiento del mercado y la búsqueda de coberturas”.
Las tendencias indican que, producto de los conflictos armados, generalmente el sector agropecuario argentino termina perdiendo más de lo que gana, o que, al menos, no es tan seguro que obtenga rédito.
“En el tutti frutti de este tipo de situaciones te podés ver beneficiado o perjudicado. Son inclusive situaciones tristes como para hablar de oportunidad. Lo cierto es que ante mercados cada vez más grandes y sólidos, el productor tiene mejores chances de evitar pérdidas, de que una guerra se vuelva una guerra de precios para su economía, y de, si aparece la oportunidad, tratar de capturarla”, concluyó el analista.
Bichos de Campo