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Martes, 30 Junio 2026 02:27

“Es el mayor problema productivo”: los suelos argentinos están en rojo por falta de nutrientes y cae la producción

Los mapas de niveles de nutrientes en suelos muestran a Argentina al rojo vivo, con déficits alarmantes, y se desde años se encendieron las alertas entre los técnicos de la agricultura nacional. “Viendo lo que está ocurriendo en el país, el tema que más me aflige, el que considero clave para la para la producción agrícola, particularmente en la zona central, es el tema de la nutrición y de la falta de fertilización que hay, la falta de reposición de esos nutrientes”, afirmó de manera contundente el ingeniero agrónomo Daniel Ploper, experimentado técnico, investigador emérito y exdirector del Inta Obispo Colombres con más de 50 años de experiencia en manejo, sanidad y protección de cultivos en diálogo con Clarín Rural.

Los mapas recientes realizados por Inta y Fertilizar AC exhiben "un decrecimiento muy marcado" de niveles de distintos nutrientes en suelos de las diferentes regiones. Donde hace 20 o 30 años reinaba el color verde, todo se pintó de rojo.

"No se están reponiendo los nutrientes que se sacan en cada cosecha. Cuando uno comenta que el productor argentino puede sobrevivir, en el caso de soja, con retenciones que estuvieron en el 33% y ahora en 24% con investigadores o con productores extranjeros, no pueden entender cómo puede hacerlo. En otros países, inclusive, lo subsidian. Pero eso lo estamos haciendo a expensas de algo que se llama suelo, que es el recurso natural con el que fuimos bendecidos en comparación con otras regiones del mundo", analizó el experto.

De acuerdo con Ploper, el déficit de nutrientes en los suelos "es el problema más importante" de la producción agropecuaria argentina, por encima de cualquier otro. "Es el que el que más tiende a ser problemático a largo plazo", sostuvo.

"Tenemos una región espectacular, como es la región pampeana, tenemos otras que son menos fértiles, pero las estamos consumiendo", lamentó. En el caso del fósforo, el 60% de los lotes presenta niveles cercanos a la insuficiencia (ver mapa). Argentina es uno de los países productores de granos con menor tasa de reposición de la extracción de nutrientes por cosecha en general y de fósforo en particular. "Los mapas de los niveles de nutrientes que hay en el suelo hoy están mostrando que no hay comparación con lo que eran un tiempo atrás. Entonces, a la larga, si esto se sigue manteniendo, vamos a producir cada vez menos. Nos seguimos comiendo el recurso suelo".

Para Ploper, la causa de la reposición de nutrientes es urgente. "Es bastante obvio que queda relativamente poco tiempo. Estamos cada vez produciendo menos, nos estamos consumiendo ciertos nutrientes, que son, por ejemplo, importantes en el caso de la soja para fijar el nitrógeno, entonces las plantas no están fijando nitrógeno, que es el principal componente de las proteínas que luego se cosechan en el grano", ejemplificó.

Por caso, vale solo un ejemplo: la brecha de rendimiento de la soja -entre la producción potencial y la real obtenida- llega al 28%, es decir, se dejan de ganar 900 kilos por hectárea, ya que solo se fertiliza la mitad de los lotes y los suelos ya no pueden proveerle los nutrientes que necesitan las plantas como solía ocurrir 20 o 30 años atrás.

Los motivos para falta de fertilización y reposición de nutrientes pueden ser varios, desde la falta de conocimiento, los mitos, las limitaciones económico financieras, hasta la negligencia. Pero uno de los más esgrimidos por los productores argentinos es la escasa rentabilidad frente a la alta presión impositiva que deben afrontar. "Muchas empresas y productores agropecuarios dicen que no les dan los márgenes para reponer de la forma en que se debería. Pero existen estudios bastante interesantes que muestran cómo la inversión en fertilizante hoy tiene retorno. Entonces, son decisiones empresariales. El verdadero empresario es el que es capaz de sentarse, hacer los números, mirar los datos de ensayos y de experiencias que muestran que hay que invertir para después recuperar", opinó el ingeniero.

Asimismo, subrayó la necesidad imperiosa de tener "un plan más agresivo para empezar a reponer lo que le supimos quitar al suelo, no solo dejar de consumir, sino empezar a devolverle", dijo.

A fin de revertir este deterioro y empobrecimiento creciente de los suelos argentinos, Ploper consideró que es una prioridad "empezar a educar a la gente, empezar a difundir la información, por eso creo que los medios de comunicación son claves y los extensionistas tienen que llegar cada vez más", indicó. El investigador remarcó que la tarea no debe ser solo de las empresas fabricantes o proveedoras de fertilizantes, sino que esto es una cuestión que "debe ir de la mano de políticas de estado que sostengan firmemente el proceso de recuperación de los suelos".

En Argentina se están perdiendo 900 kilos de soja por hectárea por mala nutrición

En Argentina se consumen anualmente alrededor de 5.1 millones de toneladas de fertilizante. De ese total, el 56 % corresponde a nitrogenados, el 37% a fosfatados y el resto son azufrados y potásicos. El 37% de los productos, 1.9 millones de toneladas, se aplica al cultivo de maíz; 1,5 millones de toneladas, un 29%, al trigo, pero tan solo un 9%, apenas medio millón de tonelada, a la soja, el principal producto de exportación argentino.

“El 90% de los lotes de trigo, cebada y maíz; y el 85% de los de girasol, se fertiliza. Pero solo la mitad de la superficie sembrada con soja recibe fertilizantes, tanto de primera como de segunda”, indicó Franco Córdoba, responsable de Mercados de Fertilizar Asociación Civil, en una charla en el marco de una recorrida de una planta de fertilizantes de Bunge en la localidad de Ramallo. Y el tratamiento más utilizado por los productores argentinos “queda en deuda con la productividad”, es decir, que, si se mejorara el nivel de nutrición habitual, "las respuestas logradas estarían en el orden del 9%", aseguró María Fernanda González, gerente ejecutiva de la entidad.

Durante la charla se analizaron los distintos factores que podrían estar influyendo para que la oleaginosa esté tan relegada en materia de nutrición, desde los costos y las retenciones, hasta los mitos sobre las necesidades y fisiología del cultivo. Los técnicos subrayaron que la leguminosa presenta alta respuesta en rendimiento a la fertilización y que necesita una nutrición balanceada tanto con fósforo como con azufre y nitrógeno. “Muchos productores piensan que la soja no necesita nitrógeno, pero no es así, por cada tonelada producida se requieren 70 kilos de ese nutriente, en cambio, por cada tonelada de maíz se necesitan 35 kilos de nitrógeno”, detalló González.

“Solo el 17% de la soja de segunda argentina se fertiliza. Si se aplicara nitrógeno, se podrían obtener 500 kilos más por hectárea”, remarcó a su turno el presidente de Fertilizar, Roberto Rotondaro. “Aunque la soja de primera responde mejor a tratamientos de nutrientes más sofisticados o mejorados, el costo de no fertilizar es mayor en la soja de segunda”, indicó.

Por otra parte, Rodolfo Rossi, presidente de Acsoja (Asociación de la cadena de la soja) remarcó que la fertilización inteligente permite mejorar tanto rendimiento como calidad en soja simultáneamente.

Uno de los principales problemas en cuanto a la nutrición es que solo en el 30% a 35% de los lotes del país se hacen análisis de suelo para determinar los posibles déficits de nutrientes y necesidades de fertilización.

Hoy, la brecha de rendimiento promedio de soja, entre el potencial (4030 kilos) y el real (3150), es del 28%, cerca de 900 kilos más por hectárea.

“El productor tendría que tener una mirada más empresaria y una mirada de largo plazo con respecto al suelo, para ser económicamente viable y sustentable, siempre sobre la base de la siembra directa, las rotaciones y la fertilización”, señaló Rotondaro.

Mercado de fertilizantes en Argentina

En Argentina se consumen anualmente alrededor de 5.1 millones de toneladas de fertilizante. De ese total, el 56 % corresponde a nitrogenados, con 2,85 millones de toneladas; el 37% a fosfatados, con 1,9 millones de toneladas y el resto son azufrados y potásicos.

En el país se producen 1.825 millón de toneladas de fertilizantes: 1.150 de urea; 500 mil toneladas de superfosfato simple y unas 150 mil de tiosulfato de amonio y 25 mil de microgranulados. Claramente, no nos autoabastecemos, la mayor parte se importa, alrededor de 3.3 millones de toneladas. De ellas, 1.77 millón son nitrogenados; 1.53 son fosfatados.

También se compran al exterior materias primas para fabricar fertilizantes en Argentina: 25 mil toneladas de azufre; 150 mil de ácido sulfúrico y 325 mil de roca fosfórica.

La urea se compra principalmente a Egipto, Nigeria y a los países del Golfo Pérsico; el UAN (fertilizante nitrogenado líquido) a Estados Unidos, Rusia y Trinidad y Tobago. Mientras que la roca fosfórica proviene de Marruecos y Perú; y el fosfato mono y diamónico de China, Rusia, Marruecos y Estados Unidos.

Más de la mitad de los buques con fertilizantes descargan en el puerto de San Nicolás, un 16% entre Necochea y Bahía Blanca y un 33% entre San Lorenzo y el Gran Rosario.

Clarín – Kitty Vaquero