En ese sentido, uno de los datos más esperados por el personal pasa por una cosechadora que ya fue vendida y pagada por un cliente, cuya entrega quedó pendiente. Esa operación incluye la recepción de una máquina usada como parte de pago, y su comercialización podría significar el ingreso de fondos frescos que se destinarían, al menos en parte, a los trabajadores que llevan meses sin cobrar con normalidad.
Desde la Unión Obrera Metalúrgica de Firmat, su secretario general, Diego Romero, confirmó que mantuvo un diálogo con Chinelli, aunque reconoció que no logró obtener precisiones sobre quiénes son los inversores que quedarán al frente de la compañía. El dirigente gremial no ocultó su cautela frente a un anuncio que llega en medio de meses de atrasos en los pagos: “Por el bien de la gente, que está sin cobrar, espero equivocarme”, señaló. Desde el sindicato aclararon que no pondrán trabas al proceso de venta, aunque tampoco están en condiciones de condonar la deuda que la empresa mantiene con la organización gremial.
La historia reciente de Vassalli está marcada por sucesivos cambios de manos y reactivaciones. La compañía, fundada en 1949 por Roque Vassalli, supo ser la principal fabricante de cosechadoras de la Argentina, con más de 35.000 unidades producidas a lo largo de su historia y el mérito de haber fabricado en 1951 el primer cabezal recolector de maíz del mundo. Pero atravesó una etapa crítica que la llevó a un concurso preventivo de acreedores en 2019, seguida de una reactivación en 2020 de la mano de la firma Financiamiento Estratégico S.A., que permitió regularizar la situación de los trabajadores y volver a poner en marcha la línea de producción en la planta de Firmat.
Ese impulso continuó en los años siguientes, con el desembarco de la familia Marsó en 2024 y el lanzamiento de nuevos modelos como la cosechadora V880, presentada ese mismo año en el marco de los festejos por los 75 años de la marca. Ahora, apenas dos años después de aquel recambio, Vassalli vuelve a cambiar de dueño en un contexto de tensión salarial, con la expectativa puesta en si esta nueva etapa logrará, finalmente, devolverle a la planta de Firmat la estabilidad productiva que persigue desde hace más de una década.
Bichos de Campo