Vale recordar que la presidencia del Ipcva es rotativa entre las entidades gremiales del agro y en la vicepresidencia se encuentra la industria frigorífica. En el último tiempo, algunas entidades del interior y los matarifes han expresado su disconformidad a que el pago al Ipcva sea obligatorio, lo que generó controversias. Algunos han puesto la lupa y cuestionado la operatividad del ente, reclamando explicaciones sobre una aplicación concreta de los fondos. Los matarifes, que reclaman el pago voluntario, le han hecho saber en cartas a Sturzenegger sus reparos a la obligatoriedad.
No obstante, las entidades firmantes del documento apoyaron al Ipcva y rechazaron cualquier cambio: “Los presupuestos que se manejan internacionalmente evidencian que la Argentina, uno de los principales productores y exportadores mundiales de carne vacuna, financia su instituto de promoción muy por debajo de otros países con cadenas cárnicas mucho menos desarrolladas”.
Y luego señalaron que “las propuestas de implementar un arancelamiento voluntario significarían, sin lugar a dudas, la eliminación del Ipcva”. Agregaron: “Queremos remarcar que a lo largo de la historia del Ipcva, la presidencia y vicepresidencia han sido ejercidas, de manera rotativa y consensuada, por representantes de distintas entidades y cámaras firmantes de la presente declaración, lo que resalta su carácter federal, plural y democrático, y refuerza su legitimidad institucional”.
El Ipcva ha participado de gestiones importantes. En 2005, por ejemplo, intervino para que se abriera el mercado de China, el mayor comprador individual que hoy tiene la Argentina para la carne vacuna. También hizo lobby en los Estados Unidos cuando en ese país estaba trabada la reapertura del mercado. El regreso al mercado se logró luego de 17 años, en 2018, junto a las negociaciones del Estado.
En este contexto, luego los firmantes remarcaron: “Por todo lo expuesto, rechazamos cualquier intento de alteración de las actuales condiciones de funcionamiento del Ipcva que ponga en riesgo la continuidad de su labor técnica e institucional, la cual ha sido clave para consolidar acuerdos comerciales, abrir nuevos mercados internacionales, sostener relaciones sanitarias con países compradores (entre un 3% y un 5% de presupuesto anual del Instituto se aporta al Senasa), y posicionar la marca “Carne Argentina” como un producto premium a nivel global".
La Nación – Fernando Bertello