Al analizar ambas categorías por separado, ROSGAN sostuvo que el valor actual de un vientre nuevo, medido en moneda constante, se encuentra cerca de un 70% por encima del promedio registrado en los últimos quince años.
En tanto, la vaca de descarte presenta una valorización cercana al 40% respecto de su promedio histórico. Para el mercado, estos datos muestran que el encarecimiento de la reposición responde principalmente a una mayor revalorización de la hacienda destinada a cría, impulsada por "las buenas perspectivas que actualmente ofrece la actividad".
Como consecuencia de este escenario, el informe señaló que "el criador tiende a retener una mayor cantidad de terneras con el objetivo de asegurar su propia reposición".
Esa conducta también se refleja en los registros oficiales: durante los primeros cinco meses del año, apenas el 16% de las terneras declaradas en stock al 31 de diciembre salió de los campos, aproximadamente la mitad de lo observado en campañas anteriores, cuando ese porcentaje oscilaba entre el 29% y el 30%.
A ello se suma que la participación de hembras ingresadas a corrales de engorde “se mantuvo por debajo del 40%, frente al 44% y 45% promedio observado en años anteriores”, otro indicador que refleja una mayor retención de vientres para la actividad de cría.
Mejoras
De cara a los próximos meses, ROSGAN consideró que la estacionalidad en la salida de vacas podría “mejorar levemente” la relación de reposición, mientras que la esperada escasez de esas categorías contribuiría a sostener su firmeza.
Además, el informe destacó que el Régimen de Incentivo para la Mediana Inversión (RIMI) incorpora un estímulo adicional para quienes inviertan en genética registrada, mediante beneficios fiscales vinculados a la amortización acelerada y a la devolución del IVA crédito fiscal. Según la entidad, este mecanismo podría “fortalecer aún más la demanda” y “sostener la valorización de la hacienda destinada a cría en general”.
El Litoral, Santa Fe – Agustina Azcoaga