Sin embargo, durante los últimos meses también comenzó a destacarse el comportamiento de los mercados de Medio Oriente. Los países de esa región incrementaron sus compras de carne ovina argentina, generando nuevas oportunidades para ampliar la inserción internacional del sector.
Este mayor dinamismo permite diversificar los destinos de exportación y reducir la dependencia de los mercados tradicionales. Al mismo tiempo, representa una oportunidad para una cadena productiva con fuerte presencia en distintas economías regionales del país.
Más volumen y mejores valores
La combinación entre mayores cantidades exportadas y una mejora en los precios promedio constituye uno de los principales datos positivos para la actividad durante 2026. El crecimiento del 46% en las divisas generadas por las ventas externas marca, además, una evolución significativa frente a los resultados registrados en años anteriores.
Desde la Secretaría de Agricultura destacaron que el desempeño del primer semestre muestra el potencial de expansión de la producción ovina argentina, tanto por la capacidad de aumentar los volúmenes colocados en el exterior como por la posibilidad de acceder a nuevos mercados.
“En este contexto, la apertura y consolidación de destinos internacionales aparece como uno de los principales desafíos y, a la vez, como una de las mayores oportunidades para la cadena. La mejora de los valores obtenidos y la creciente demanda internacional podrían contribuir a fortalecer la actividad y generar mayor valor agregado en las regiones productoras”, advirtieron.
Con 44 mercados abiertos y una demanda que comienza a expandirse hacia nuevas regiones, la carne ovina argentina atraviesa un 2026 con señales positivas en materia de comercio exterior. El desafío será sostener este crecimiento y transformar la mayor demanda internacional en una oportunidad de desarrollo para toda la cadena.
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