Fuentes de la exportación explicaron a LA NACION que detrás de esa aceleración están los embarques de maíz comprometidos para estas semanas, que obligan a las empresas a intensificar el ingreso de mercadería a las terminales. Al 24 de agosto último, las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) de maíz con período de embarque durante este mes alcanzaban 6,51 millones de toneladas, mientras que para septiembre hay otras 3,51 millones. Solo en una jornada reciente las compañías habían registrado operaciones por más de dos millones de toneladas para distintos períodos de embarque.
“Hace rato ya que los envíos de maíz a puerto están muy firmes, desde que arrancó la cosecha de maíz tardío”, explicó Javier Preciado Patiño, director de RIA Consultores y especialista en mercados agropecuarios. Según dijo, el fenómeno se mantiene incluso pese a los inconvenientes vinculados con la humedad del grano y llevó a que, en estos momentos, el flujo de maíz hacia los puertos se ubique por encima del de soja.
El especialista destacó, además, la diversificación de compradores. “El maíz es uno de los cultivos que más distribuido está entre los clientes. Le exportamos a toda Sudamérica, norte de África, Asia y Sudeste Asiático”, indicó.
Según Preciado Patiño, entre los destinos que actualmente muestran una participación importante aparecen Vietnam y Malasia, mientras que uno de los cambios más relevantes de esta campaña se observa en el avance sobre mercados del norte de África y Medio Oriente. Allí mencionó compradores como Libia, Argelia, Egipto, Marruecos y Arabia Saudita.
“Tal vez, cuando analicemos toda la campaña, la diferencia esté en qué bien se posicionó el maíz argentino en los destinos del norte de África”, afirmó. Según explicó, se trata en varios casos de mercados que tradicionalmente podrían ser abastecidos por cereal proveniente de la región del Mar Negro, pero a los que la Argentina está logrando llegar con precios competitivos.
El ritmo de negocios ya venía mostrando una fuerte aceleración. En marzo, al comienzo de la campaña comercial, las DJVE de maíz con embarque previsto para ese mes habían alcanzado 6,84 millones de toneladas, un récord histórico para ese período. La presión compradora volvió a intensificarse durante agosto y se tradujo ahora en el ingreso de mercadería a los puertos.
Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y del Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), vinculó también este escenario con las tensiones internacionales. Según señaló, las guerras que afectan a importantes países proveedores como Ucrania y Rusia, sumadas a los problemas logísticos en torno del estrecho de Ormuz, generan oportunidades para que la Argentina aumente su participación como proveedor de alimentos.
Para Idígoras, en un escenario internacional golpeado por conflictos bélicos y dificultades en algunas de las principales rutas comerciales, “la Argentina puede ganar terreno como un proveedor confiable, ubicado en una región alejada de esos focos de tensión”. El fuerte movimiento de camiones que por estas horas se observa en las terminales del Gran Rosario es, justamente, una de las primeras expresiones logísticas de esa mayor demanda.
Gustavo López, presidente de la consultora Agritrend, señaló que el sector exportador ya compró alrededor de 35 millones de toneladas de maíz de la campaña actual, de las cuales unos 29 millones tienen precio fijado. Si se incorporan también las compras de la industria, el volumen total adquirido asciende a 38,3 millones de toneladas, con unas 32 millones ya preciadas.
Según López, el potencial de embarques de la campaña podría ubicarse entre 43 y 45 millones de toneladas. Por lo cual, “a la exportación le faltaría comprar unos 10 millones y ponerle precio a alrededor de 16 millones”. Para la nueva campaña, la exportación ya lleva compradas unos 3,5 millones de toneladas, de las cuales alrededor de 2 millones tienen precio fijado.
Jeremías Battistoni, analista de AZ Group, destacó que la comercialización del cereal muestra un ritmo particularmente intenso. Según los datos que maneja la consultora, alrededor del 60% del maíz de la campaña ya se encuentra comprometido y el 49% de la producción tiene precio fijado, porcentajes que se ubican por encima de los registrados a igual momento del ciclo anterior.
Según dijo, en las últimas semanas la mejora de las condiciones climáticas permitió acelerar la cosecha en regiones donde las labores venían demoradas, especialmente en zonas del oeste de Buenos Aires y el norte de Córdoba, donde además se están obteniendo rendimientos récord. Esa mayor disponibilidad de mercadería comenzó, a su vez, a traducirse en un incremento del flujo de entregas hacia los compradores y las terminales.
“El flujo de entrega lo vemos reflejado en el precio del maíz, que cayó de los US$190 en disponible a mediados de julio, en pleno retraso de cosecha y con demanda de buques, a los US$178 actuales”, indicó. Es decir, el avance de la recolección y la mayor entrada de mercadería comenzaron a aliviar la tensión que había mostrado el mercado disponible semanas atrás. La exportación tendría un saldo posible de 36 millones de toneladas y ya registra 35 millones de toneladas compradas.
La Nación – Belkis Martínez