En este contexto, desde la firma a nivel global dijeron a este medio que prevén unos 200 lanzamientos en América Latina hasta 2035. Estos incluirán protección de cultivos, tratamiento de semillas, biotecnología y herramientas digitales, según se explicó.
En tanto, en lo que hace al negocio de semillas de soja en el país, Aimar Pena, gerente de Marketing de Semillas y Traits, contó: “La compañía también evalúa nuevas oportunidades de inversión para fortalecer su negocio de semillas y traits [eventos biotecnológicos] en la Argentina”. Y señaló: “En este marco, considera que avanzar hacia una regulación moderna, con reglas claras para la protección de la propiedad intelectual —en línea con UPOV 91— será un factor clave para acelerar la llegada de nuevas tecnologías al mercado local”.
Pena insistió en la necesidad de avanzar en un marco que impulse la inversión. “Desde BASF creemos que avanzar hacia un marco moderno, equilibrado y con reglas claras es clave para impulsar la inversión, proteger la propiedad intelectual y promover una agricultura más productiva y sustentable”, indicó. Añadió: “BASF tiene un fuerte foco en inversión en el negocio de semillas & Traits. Estamos trabajando para contar con las aprobaciones junto a las instituciones globales y locales, sin embargo, seguimos expectantes de estos avances a nivel local para traer estas innovaciones al mercado”.
En opinión del ejecutivo de la compañía alemana, hay un “gran momento” para avanzar en acuerdos que faciliten la llegada de nuevas tecnologías. “La Argentina mostró que a partir de la autorización de la biotecnología en la década del 90’ el salto productivo fue significativo, ya que el productor argentino adopta rápidamente las innovaciones. Por eso vemos que estamos en un gran momento para lograr acuerdos con el sector que nos permitan traer nuestras innovaciones, como son Nemasphere, HT4 y HT5”, expresó. En rigor, la empresa apunta a productos con hasta cinco modos de acción diferentes de herbicidas para el control de malezas en soja o el control de nematodos en este cultivo. Vale recordar que en 1996 se aprobó el primer evento transgénico en soja en la Argentina, la soja RR, resistente al herbicida glifosato. Ese producto marcó un antes y un después en la época para el control de malezas.
Pena dijo que en la firma están “confiados en estos avances para lanzar todas las innovaciones desarrolladas para nuestro mercado”.
La Nación – Fernando Bertello