Con precios de la carne vacuna estancados, la posibilidad de mejora en el valor del ganado para la faena se diluye, y muestran caídas en términos reales significativos que están afectando el resultado económico de los engordes.
En agosto el novillo promedió los 4300 pesos por kilo vivo en el Mercado Agroganadero de Cañuelas, el mismo valor que alcanzó en abril de este año. Si se le sumara la inflación, que acumula un 12% en los últimos 5 meses, el valor promedio de los novillos debería ser de 4700 pesos, pero hoy sólo lo alcanzan algunos lotes de especial terminación. Un fenómeno análogo se observa con los precios de los novillitos.
En cambio, las vaquillonas registraron una caída de 1,5% nominal, y la única categoría con mejoras fue la vaca, cuyo precio promedio mejoró 22%.
Este estancamiento en el precio de la hacienda para la faena está complicando las cuentas de los feedloteros.
A pesar de que la relación entre el precio del maíz y del novillo favorece el agregado de kilos, ya que es de 15 a 1, el diferencial de compra-venta de ganado echa todo por la borda.
La brecha entre el ternero de invernada y el de la hacienda que sale de los feedlots es de 45%, muy por encima del histórico 10 o15%. En el sector estiman que, para que las cuentas den bien en los engordes intensivos, la invernada debería valer 5.500 pesos y no 6.100 como se está pagando actualmente.
O bien, tendría que haber una suba marcada del valor de venta a los frigoríficos, lo que el consumo interno no convalida.
Bichos de Campo – Nicolás Razzetti