Allí entra en juego lo que Romagnoli define como la preparación de la línea o cámara de siembra. La propuesta es trabajar sobre una franja muy acotada antes de que pase el cuerpo sembrador, cortando el rastrojo y acondicionando el lugar donde después será depositada la semilla.
“En siembra directa se lidia mucho con terrenos irregulares, huellas o sectores compactados. Todas las soluciones que nosotros proponemos están dirigidas a mejorar el potencial de rendimiento de los cultivos”, explicó.
En este video promocional de Tainar, el prooio Jorge Romagnoli explica este nuevo dilema productivo:
La mirada no termina allí. Otra de las líneas de trabajo de Tainar está relacionada con la ubicación del fertilizante, especialmente en cultivos como el maíz. Federico Romagnoli explicó que algunas fuentes pueden generar problemas de fitotoxicidad cuando quedan demasiado cerca de la semilla. Por eso comenzaron a experimentar con sistemas que permiten modificar la profundidad y posición del fertilizante respecto de la línea de siembra.
“Hay que ver dónde lo ponés, cuándo lo ponés, si va más profundo, en el mismo lugar o al costado”, señaló. Según explicó, el objetivo final es mejorar la germinación, la emergencia y el desarrollo radicular para intentar que el cultivo exprese mejor su potencial.
La historia empresarial también tiene algo de continuidad generacional. Federico contó que actualmente son cuatro socios: él y su padre, por un lado, y Víctor Hugo y Germán Baro, por el otro, que también son padre e hijo. Ambas parejas provenían de ámbitos distintos, pero terminaron trabajando juntos sobre maquinaria y agronomía.
icho de otro modo, son los hijos que siguen dándole una vuelta de rosca al trabajo que comenzaron los padres varias décadas atrás. “Somos los que laburamos y los padres están un poco más tranquilos. O eso pensamos”, bromeó Federico, el que nació literalmente con la siembra directa.
Bichos de Campo