Tecnología: más escala y productividad
Uno de los cambios más significativos que atraviesa la actividad es la tendencia hacia establecimientos de mayor escala y tecnificación. El aumento de la cantidad promedio de madres por unidad productiva está acompañado por inversiones destinadas a genética, bioseguridad y climatización, mientras pierde participación el esquema tradicional compuesto por pequeños establecimientos no integrados, reseña el informe.
La mejora tecnológica también aparece reflejada en los resultados productivos. Santa Fe mantiene desde hace cinco años una participación cercana al 18% de la faena argentina, con entre 135.000 y 145.000 cabezas mensuales. La producción provincial anual se estima entre 150.000 y 162.000 toneladas res con hueso, con un rendimiento medio al gancho de entre 78% y 80% sobre el peso vivo del capón. El informe atribuye esa mejora principalmente a los avances genéticos y a mayores pesos al momento de la faena.
Pese a la progresiva apertura hacia el exterior, el principal motor del complejo porcino santafesino continúa siendo el consumo argentino. El estudio estima que el 98,5% de la producción tiene como destino el mercado interno, ya sea a través de la industria de chacinados y embutidos o mediante la comercialización de carne fresca.
Esta última viene mostrando un crecimiento sostenido, impulsada por su complementariedad —y en algunos casos sustitución— con la carne vacuna. De esta manera, el consumo doméstico de carne porcina se ubica cerca de los 20 kilos por habitante al año.
Comercio exterior
Sin embargo, el modelo productivo comenzó a cambiar. De acuerdo con el informe de la Bolsa santafesina la actividad pasó de un esquema fundamentalmente orientado a absorber la demanda doméstica, con márgenes variables, hacia un sistema más intensivo, con mayor productividad por madre y una progresiva inserción en los mercados internacionales.
Esa apertura todavía representa una porción pequeña del negocio, aunque muestra avances. Durante 2025 Santa Fe exportó 1.886,6 toneladas de cortes y subproductos porcinos por unos u$s2,79 millones FOB. Hasta el 31 de julio de 2026, el volumen ya superaba las 1.500 toneladas, principalmente de carne porcina congelada y despojos congelados, con China, Hong Kong, Filipinas, Costa de Marfil y Paraguay entre los principales destinos.
El escenario no está exento de desafíos. El informe advierte sobre el fuerte crecimiento de las importaciones de carne porcina brasileña, que pasaron de unas 20.500 toneladas en 2024 a aproximadamente 53.000 toneladas en 2025, un salto cercano al 159%. La competencia presiona sobre el precio recibido por los productores locales y afecta especialmente a las unidades pequeñas y medianas, que enfrentan márgenes más ajustados.
La Capital