Tonelli coincidió en ese diagnóstico. “Creo que todos los que están hoy habilitados, o la gran mayoría de los que están habilitados para Estados Unidos y Europa, reúnen las condiciones para que el Senasa los autorice o les dé el prelistado para exportar a Japón”, afirmó.
El consultor planteó como una posibilidad que Japón delegue en el Senasa la autorización de los frigoríficos que cumplan con su normativa, mediante un prelistado de establecimientos. Esa alternativa, según su evaluación, podría facilitar el proceso, aunque todavía no la presentó como un mecanismo confirmado.
“Es probable que Japón delegue en el Senasa la autorización de aquellos frigoríficos que cumplen con la normativa, y van a ser varios”, sostuvo. Sobre el universo de plantas que podrían acceder, agregó: “No podría decir cuáles, pero me imagino que los 15 o 20 que tienen las dos habilitaciones y que figuran entre los primeros exportadores están en condiciones de ser habilitados; no tengo dudas”.
Así, mientras Herrera señaló la auditoría japonesa como un paso pendiente, Tonelli consideró probable la intervención del Senasa mediante un prelistado. Las empresas mencionadas como posibles candidatas aún deberán obtener la aprobación correspondiente antes de poder embarcar.
Para Tonelli, la industria tendría capacidad para responder a las exigencias del nuevo destino. “No vamos a tener problemas en los frigoríficos para cumplir con los protocolos y las normativas sanitarias y de calidad que requiera Japón”, sostuvo. Aun así, advirtió que desarrollar los negocios demandará tiempo: habrá que definir los productos y construir el mercado.
El principal límite comercial es el arancel: se ubica en el 38% sobre el valor CIF de la mercadería puesta en Japón —que incluye costo, seguro y flete—, frente al 21% que, según indicó, pagan Estados Unidos y Australia. Con esa diferencia, explicó, competir resulta difícil.
Mario Ravettino, presidente del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC), diferenció el valor institucional del anuncio de su impacto inmediato sobre las ventas. “Desde el punto de vista político, institucional, lo vemos bárbaro. Una apertura excelente, una noticia divina”, expresó.
Pero su evaluación comercial fue más restrictiva. “Desde el punto de vista comercial, imposible por el 38,5% de arancel, comparado con los otros competidores, te saca de mercado”, afirmó.
Ravettino identificó, en cambio, una posibilidad inicial en un subproducto: la lengua bovina. “Solo la lengua, que es un subproducto, se podría exportar en principio, que tiene 15% de arancel”, señaló.
Para los cortes de carne, Tonelli consideró que la estrategia debería concentrarse en la calidad y el precio antes que en grandes cantidades. “No es un tema de volumen, es un tema de valor, de calidad, de marmoreo, de ir al mercado premium, y eso te lleva tiempo”, explicó. El marmoreo es la grasa intramuscular, un atributo valorado en ese destino.
El consultor también vinculó una eventual mejora de la competitividad con el acercamiento argentino al acuerdo Transpacífico. Según sostuvo, la Argentina “por lo menos presentó las cartas para ser parte” de ese esquema, que incluye a Japón. En su visión, avanzar por esa vía permitiría mejorar las condiciones arancelarias. “Y ahí sí, la competencia cambia totalmente. Por ahora, es más pensando en la calidad y el precio que en el volumen”, afirmó.
La Nación – Belkis Martínez