El eje común del portafolio es mejorar la nutrición desde la genética misma, sin necesidad de cambios en los hábitos de consumo, y complementar ese foco con rasgos que permitan una producción agrícola más sostenible.
Con la incorporación de CITES la empresa dijo que buscaba consolidar su foco en el Cono Sur, para desde ahí expandirse al resto del continente. José María Rodríguez, socio del fondo, señala: “Neocrop representa hitos importantes para CITES y nuestra estrategia en la región: es nuestra primera inversión en Chile y la primeraen etapa semilla de nuestro nuevo fondo, CITES II, que nace con una estrategia regional enfocada en Latinoamérica y el Caribe”.
Plantea que hace más de una década que desde el fondo trabajan para “transformar ciencia disruptiva en negocios globales”. En esa línea, añade que encontrarse con compañías como Neocrop, “surgidas y desarrolladas en la región, es también una muestra de cuánto ha evolucionado el ecosistema Deep Tech latinoamericano. Con CITES II queremos acompañar esa evolución; no sólo construyendo compañías desde etapas muy tempranas, sino también aportando capital y capacidades a compañías en etapa semilla y pre-Serie A con el potencial de convertirse en líderes globales”.
Los recursos de la ronda financiarán el escalamiento hasta fase comercial del trigo editado alto en fibra, y a fase pre-comercial otros proyectos del portafolio. Esto implica un aceleramiento en las validaciones agronómicas e industriales con molineros, en las estrategias regulatorias y de propiedad intelectual, nuevas asociaciones y el desarrollo comercial en nuevos mercados de interés.
En paralelo, la compañía reforzó su estructura para ejecutar ciencia, operaciones y negocios en una etapa de mayor madurez.
Daniel Noero, cofundador de la empresa, subraya con esta ronda buscan “convertir el capital en productos beneficiosos para los consumidores mediante tecnologías disruptivas, y por supuesto, logrando un retorno escalable que permita seguir desarrollando nuevas soluciones. En ag-biotech, una innovación demuestra su valor cuando cruza el laboratorio, el campo, la regulación y la industria hasta llegar al mercado. Esta nueva etapa nos permitirá acelerar ese recorrido desde el conosur hacia cadenas alimentarias globales”.
La Nación – Gabriela Origlia