También mencionó que trabajaron para incorporar los elementos necesarios. Incluso realizaron pruebas en Estados Unidos, aunque aclaró que el perfil del productor allá también difiere. “El ‘farmer’ es más de trabajar su propio campo, no como contratista. Entonces, también hubo una adaptación lógica para la Argentina, y hoy podemos decir con tranquilidad que tenemos un producto adaptado a nuestras condiciones de trabajo”, expresó.
Entre los desarrollos que llegan al país mencionó tractores de 140 caballos, equipados con tres puntos delanteros, toma de fuerza delantera, piloto automático y un paquete completo de tecnología, aunque sin perder de vista su uso principal. “Ese tractor está pensado no solo como tractor: es una máquina de forraje que presta servicio a las grandes picadoras, enfardadoras prismáticas, o para usar liners. Es un nicho nuevo que se abre con la apertura económica de la Argentina. Todos estos productos antes eran inviables”, afirmó.
Según explicó, este año presentaron en la exposición una línea completa de tractores que comenzará a comercializarse a partir del 1° de septiembre, luego de varios años de pruebas en distintas regiones del país. Son cinco modelos con distintos ajustes, incluyendo un equipo desarrollado especialmente para el trabajo forrajero.
Esto se replica en la industria nacional. En uno de los stands, la empresa familiar con base en Arequito, Santa Fe, Tanzi, presentó una tecnología que hasta ahora no existía en el país. Según detalló David Di Benedetto, supervisor de ventas, se trata de una tolva neumática para sembradoras air drill, equipada con ocho motores eléctricos que permiten siembra variable, fertilización variable y cortes seccionales cada 1,20 o 1,50 metros. “Este sistema no estaba disponible en la Argentina para siembras a chorrillo como trigo, cebada o pasturas, y en el mundo lo producen apenas cuatro o cinco fabricantes. Ahora lo hacemos nosotros”, explicó. La máquina, desarrollada íntegramente en el país, fue presentada en la muestra bajo el nombre Air Cars Evo 16.
Migración
Otra de las transformaciones visibles en esta exposición es cómo tecnologías nacidas en la agricultura de precisión comienzan a migrar hacia la ganadería, con herramientas que apuntan a mejorar la eficiencia, la trazabilidad y la toma de decisiones en tiempo real.
“Tecnología que se inició en la agricultura, hoy se traspola a la ganadería”, resumió Pablo Petit, responsable de Marketing de Producto de Case IH Argentina. Según explicó, la conectividad remota —que ya se aplica en cosechadoras, tractores de alta potencia y pulverizadoras— comenzó a implementarse también en equipos utilizados en tambos y feedlots.
Desde el año pasado, la empresa comenzó a incorporar telemetría en tractores de potencia media, lo que permite registrar en tiempo real toda la operación: desde el momento en que un operario se loguea al comenzar su turno, hasta el recorrido realizado, la carga de alimentos y la descarga en los comederos. “Ya hay establecimientos que cruzan esa información con los datos de producción de leche y optimizan rutinas entre operarios experimentados y nuevos. Todo eso es posible porque ahora la información no se pierde: se transmite a la nube y está disponible para tomar decisiones sin esperar a que aparezcan errores”, explicó.
Otra de las tecnologías que volvió a llamar la atención en el Pabellón Azul fueron los drones. Ya habían sido una de las figuras destacadas en Expoagro y esta vez repitieron protagonismo. Facundo Nassif, del área de Investigación y Desarrollo de Tekron —empresa que representa los drones agrícolas DJI en la Argentina— contó que en la muestra presentó un nuevo modelo, una versión más potente que la anterior, pensada tanto para pulverización como para siembra.
Según explicó, este dron permite cubrir entre 35 y 40 hectáreas por hora y puede cambiar su tanque para esparcir semillas, fertilizantes o pasturas. La versión anterior, el modelo T50, ya tiene más de 900 unidades activadas en el país, lo que muestra un crecimiento sostenido en el uso de este tipo de herramientas.
El nuevo drone abierto, mide cerca de tres metros por lado, aunque plegado se reduce a 1,2 metros y puede transportarse fácilmente en una camioneta junto con el resto del equipo necesario. “Es una tecnología que sigue creciendo, sobre todo por su versatilidad y la facilidad de uso en distintos tipos de establecimientos”, señaló.
Campo – La Nación – Pilar Vazquez