En el primer semestre de 2025, la producción de carne vacuna fue de 1,52 millones de toneladas, un 1,8% más que en igual período del año pasado. De ese volumen, se exportaron 371 mil toneladas (19% menos), unas 85 mil toneladas menos que en el primer semestre de 2024. Por su parte, se destinaron al consumo interno 1,15 millones de toneladas, unas 114 mil toneladas más que en igual período de 2024. En enero-junio, la exportación representó el 24% de la demanda total y el consumo interno el 76% restante. El repliegue de la exportación ha permitido –con una oferta ligeramente creciente– un aumento significativo del consumo per cápita, que cierra el primer semestre de 2025 con una ingesta cercana a los 50 kilos (equivalente anual).
Esta mejora en el consumo ha sido posible, en buena medida, por la estabilidad en términos reales del precio de la carne al mostrador registrados en febrero-junio.
Para el segundo semestre de este año, puede proyectarse una mejora en el volumen exportado: está mejorando el tipo de cambio, se han reducido –marginalmente– las retenciones, han subido los precios internacionales de la carne y están en niveles récord los volúmenes demandados globalmente. En cuanto al consumo, y pese a que se espera una mayor oferta ganadera, podría caer, “arrinconado” por una exportación creciente.
El poder de compra, en términos de carne vacuna, de los salarios registrados (sobre los cinco cortes que mide el Indec), que promedió los 170 kilos mensuales durante el período 2012-2019 (en los gobiernos de Cristina Fernández y de Mauricio Macri), cayó en el período 2019-2023 (Aníbal Fernández) a 132 kilos, y en febrero de 2024 (inicio de Milei) tocó un mínimo de 90 kilos.
El indicador se recuperó luego durante varios meses consecutivos, hasta alcanzar los 142 kilos en noviembre de 2024.
A partir de entonces, y al subir más rápidamente el precio de la carne que los salarios, este indicador cae por varios meses consecutivos, hasta llegar a los 116 kilos de poder de compra de mayo 2025.
Agrovoz – La Voz del Interior