En este sentido, Paula Leva -investigadora del Instituto de Floricultura del INTA Castelar- explicó: “Luego del laboreo del suelo iniciamos el ensayo en parcelas a las que le aplicamos la solarización con polietileno transparente, solarización con polietileno de silo bolsa y parcelas testigo sin solarización”, y destacó la posibilidad de reutilizar polietilenos provenientes de otras actividades agrícolas.
“Mantuvimos las parcelas solarizadas durante el verano y, en marzo, retiramos los plásticos para plantar las especies nativas. A partir de ese momento registramos periódicamente el crecimiento de malezas en todas las parcelas”, agregó Pignataro.
La técnica del INTA
La técnica de solarización fue exitosa en las parcelas solarizadas con plástico transparente, ya que después de 5 meses la cobertura de malezas no alcanzó el 50% de la superficie, mientras que en las parcelas testigo y solarizadas con plástico de silo-bolsa, la cobertura de malezas cubrió el 100% en menos de dos meses.
Cabe destacar que en las parcelas con plástico de silobolsa el proceso de enmalezamiento fue más lento que en las parcelas testigo. Según las investigadoras, este retraso en la emergencia de malezas repercutió de manera positiva en el desarrollo de las plantas nativas: se registró un mayor crecimiento en las parcelas con plástico transparente, mientras que con plástico de silo-bolsa o en las parcelas testigo, el crecimiento fue de intermedio a bajo.
“Este resultado es muy alentador y, aunque aún debemos esperar los resultados de largo plazo, nos brinda un modo simple y económico para implantar especies nativas en espacios de conservación de la biodiversidad en los agroecosistemas”, afirmó Leva.
El proyecto sobre enriquecimiento con plantas nativas en espacios de biodiversidad comenzó en 2023. “A partir de ese momento surgieron muchos desafíos para investigar cómo -por ejemplo- éste para reducir la competencia con malezas para una correcta implantación de nativas”, señaló Pignataro.
El trabajo contribuye al conocimiento de prácticas sustentables de desinfección de suelos en sistemas extensivos, poco estudiadas en el país, destacándose por el bajo costo y la posibilidad de implementar la economía circular en el propio establecimiento.
El equipo de trabajo está integrado además por Leonardo Venturelli del Instituto de Ingeniería Rural, y Santiago Stancanelli y Marina Tornatore del Instituto de Floricultura.
Agroclave – La Capital