Su exposición hará foco en los factores que definen el potencial productivo de una pastura: correcta implantación, selección de especies y variedades, nutrición vegetal y manejo. “Conocer y ajustar esos aspectos es clave para alcanzar mayores niveles de eficiencia”, explicó.
Sistemas más complejos y estables
En las regiones subtropicales, la transformación del modelo forrajero ya muestra señales concretas. Según Oscar Pemán, presidente de Pemán Semillas, el cambio es estructural. “Hasta hace poco se usaba una sola pastura por ambiente y eso empezó a mostrar debilidades. Hoy muchos productores adoptan combinaciones de pasturas en un mismo lote para estabilizar la producción”, explicó.
En ese sentido, agregó que los llamados blend forrajeros permiten compensar la variabilidad de suelos y clima. “Son distINTAs especies que equilibran la producción y ayudan a maximizar los kilos de carne por hectárea”, precisó.
Pero el salto cualitativo proviene de la incorporación de leguminosas subtropicales, una innovación disponible recién en los últimos años para el NEA y el NOA. Pemán apuntó que “es una incorporación que está cambiando la forma de producir” y recordó que en Australia y Brasil ya se usan, pero en Argentina recién ahora contamos con materiales adaptados”.
El desarrollo genético adaptado a ambientes hostiles —sequía, salinidad o estrés térmico— es clave para ese avance. “Variedades con genética diferenciada permiten incrementar la producción de carne por hectárea. Nuestra empresa lidera el desarrollo de estos materiales y la incorporación de leguminosas subtropicales registradas”, señaló Pemán.
La tendencia ya se volvió irreversible. Resaltó que “hay un cambio en marcha en la ganadería del NEA y NOA, donde la adopción de blends y materiales de mayor calidad tendrá un impacto creciente en la productividad regional”.
Oportunidades de manejo
La Ing. Agr. Eloisa Pimienta, responsable técnica de Barenbrug Argentina, analizó la situación actual desde el comportamiento climático reciente. “Las lluvias de las últimas semanas mejoraron notablemente la disponibilidad de agua en el suelo y eso se refleja en una buena recuperación de las pasturas”, sostuvo.
Ese repunte plantea un escenario favorable para capturar producción: “Es una ventana para capitalizar la primavera priorizando un manejo eficiente del forraje”.
Entre las recomendaciones, Pimienta señala la necesidad de administrar los excedentes para evitar la pérdida de calidad. “Sugerimos pastoreo controlado, henificación, ensilaje o destinar algunos lotes a semillazón, según el objetivo productivo”, detalló, en un anticipo a lo que será su charla el próximo jueves 13 de noviembre en la Bolsa de Comercio de Rosario.
La especialista enfatizó la importancia de sostener la calidad estructural del tapiz. “Evitar encañazón y floración bajo pastoreo, mantener el balance entre especies, controlar malezas y ejecutar cortes oportunos son prácticas fundamentales”.
De cara al verano, la estrategia apunta a diversificar la oferta forrajera. “El avance de los verdeos estivales, combinados con pasturas, otorga flexibilidad y continuidad forrajera, clave para la recría”, resumió.
Los tres especialistas coinciden en que la eficiencia forrajera será determinante para sostener sistemas ganaderos competitivos. La adecuada implantación, la diversificación de especies, el manejo ajustado a las condiciones del año y la disponibilidad de materiales genéticos adaptados configuran un escenario donde las pasturas vuelven a ocupar un lugar estratégico. El 4º Congreso Federal Ganadero organizado por Rosgan será el ámbito para profundizar este debate, en un momento donde el sector busca construir sistemas más resilientes, previsibles y alineados con las nuevas demandas productivas.
Agroclave – La Capital