Los costos de los seguros ganaderos también han aumentado, al igual que los salarios de los trabajadores rurales; y el resultado ha sido una drástica disminución del número de cabezas de ganado.
Por eso es que los consumidores se han volcado hacia los cortes de menor calidad y las carnes sustitutivas, en especial la aviaria, cuyos precios se han elevado 8.2% en los últimos 6 meses y el consumo prácticamente se ha triplicado.
De ahí que los costos para los grandes frigoríficos se han elevado más de U$S 200 millones en los últimos 12 meses; y esto no ha sido compensado por las mayores ventas de las carnes de aves; de ahí la acusación de colusión entre estos 4 grandes protagonistas del negocio del procesamiento de la carne vacuna.
La razón que lleva a los rancheros a vender todos sus productos posibles es la más elemental y propia de los mercados; y es que estos precios son excepcionales, y les permiten a los productores adquirir una notable e inmediata liquidez para realizar nuevas inversiones fuera del negocio ganadero, pero dentro del sector agroalimentario.
La producción de carnes es un negocio de mediano y largo plazo, y toma al menos 42 meses para criar un novillo hasta transformarlo en un bife. Esto significa que un animal vendido en el mes de noviembre no estará listo para su procesamiento hasta septiembre/octubre de 2028; y mientras tanto la falta de ganado se acentuará y el precio se elevará cada vez más.
La regla en el capitalismo es que la elevación de los precios incentiva la oferta, pero en el negocio ganadero esta fórmula estilo ley de gravedad se realiza con la mediación de las normas de la biología, sobre todo en lo que hace a la temporalidad del producto.
Trump ha insistido en que el cupo de 80.000 toneladas de carne vacuna que le ha otorgado a la Argentina sea parte del acuerdo comercial entre los 2 países que se anunciaría en los próximos 10 días.
Esto implica que quiere quitarle todo carácter de emergencia a su preferencia por su principal aliado en América Latina, y colocar esta notable ventaja en el marco de un pacto internacional de comercio de cumplimiento obligatorio.
Se explica, en síntesis, la furia de los “ranchers” de Texas, Kansas y Nuevo México contra la producción argentina.
La cuestión se puede resumir en estos términos: el precio de la carne vacuna en EE.UU está a niveles récord, y permanecerá allí por un largo periodo, en tanto que las carnes argentinas, las mejores del mundo, tienen a su favor las leyes del mercado, donde lo primero que se observa es que hay un déficit de más de 2 millones de toneladas en la producción norteamericana de carnes, lo que obliga a importarlas. Esto, más el respaldo de Donald Trump, es la carta decisiva para que las carnes argentinas se impongan en el mayor mercado de consumo del mundo.
El autor es analista internacional
Clarín