Adelanta así los trazos fundamentales de la participación del agro argentino en la economía global, que son básicamente dos: los recursos agroalimentarios de mayor categoría del mundo cruzados con la más elevada tecnología del sistema global, incluyendo la Inteligencia artificial más avanzada.
Así se perfila el futuro del agro argentino en los próximos 10/15/20 años.
La regla en que se sustenta la lógica del capitalismo es que es inexorable crecer y transformarse; y para eso hay que producir con ganancia.
Lo que significa que no hay capitalismo en los términos del siglo XXI en el estancamiento y el atraso, y mucho menos en la pobreza, porque su signo es la prosperidad para todos.
Por eso ha llegado para el agro argentino el momento de transnacionalizarse: hay que crear 1/2/3 grandes transnacionales de los alimentos de raíz argentina y proyectarlas al mundo; y todo esto es inmediatamente posible por la mediación del “Acuerdo de Inversiones y Comercio Recíproco entre EE.UU. y la Argentina”, que nos vincula estructuralmente con la primera economía del mundo.
Bunge y Born se creó en Buenos Aires en 1880 cuando el peso moneda nacional era plenamente convertible a través del “estándar de oro” (“gold standard”) con la libra esterlina, que era la divisa mundial; y todo esto se hizo con la defensa irrestricta de la soberanía nacional, cuando la “economía británica y la argentina eran las más simbióticas del mundo”, según afirmó H.S. Ferns en su clásico “Gran Bretaña y la Argentina en el siglo XIX”.
“La historia no se repite, pero rima”, dice Mark Twain, el humorista y gran profeta norteamericano; y hoy Adecoagro cotiza en el Nasdaq, y la “Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU.” considera a la Argentina el gran “Campeón Regional” del Hemisferio Americano, capaz de trascender sus fronteras en la región más estratégica del planeta para los intereses de largo plazo estadounidenses.
“Lo que diferencia a un aficionado de un profesional es que este último no deja pasar nunca una gran oportunidad”, dice Peter Drucker, el Kissinger de la estrategia empresarial.
La alianza con EE.UU. coloca a la Argentina en el nivel superior de la alta tecnología en el mundo, lo que sucede en la 4ta Revolución Industrial.
Esta se diferencia de las tres anteriores en que no “explota” a la naturaleza para otorgarle valor, sino que asume como propia su lógica de la vida, que es la del eterno acrecentamiento de las capacidades nutritivas.
Esta dimensión biológica de la 4ta Revolución Industrial convoca a la vocación profunda de la Argentina que es la de producir cada vez más salvaguardando siempre la perennidad de los recursos.
Adecoagro, tras su compra de Profertil, es obviamente una gran transnacional de los alimentos, una especie de Bunge y Born del siglo XXI: “la historia no se repite, pero rima”.
El autor es analista internacional
Rural – Clarín