El Gobierno debería tomar en cuenta esta ecuación y a animarse a acelerar el ritmo del alivio fiscal, en particular en la soja, que cada día está más desfazada respecto a los demás granos.
El otro tema importante de la semana tiene que ver con la carne vacuna. En una nota web de nuestro colega Juan Manuel Colombo "Las exportaciones de carne..." el titular del consorcio ABC de exportadores de carne vacuna, Mario Ravettino, vaticinó que vamos a cerrar el 2025 con embarques 3.700 millones de dólares, la cifra más alta en 15 años. Fue consecuencia de la mejora de los precios internacionales, porque las cantidades exportadas fueron inferiores.
Pero lo mejor está por venir: con el aumento de la cuota para los EEUU, en plena negociación con el gobierno de Trump, que pasarían de 20 a 80 mil toneladas, se sumaría un salto cualitativo. La industria se prepara para aprovechar la cuota exportando cortes de mayor valor.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) dio a conocer las primeras proyecciones sobre la producción, consumo y comercio internacional de las principales carnes para el año que viene, consolidando la expectativa de un mercado bastante más ajustado que en el año que está culminando. Según el análisis del especialista uruguayo Rafael Tardáguila, los principales exportadores tendrán menos carne para volcar al mercado internacional, en tanto que el apetito de los importadores se mantendrá, en especial en el caso de Estados Unidos.
“El USDA proyecta un descenso de las exportaciones de los tres principales proveedores del mercado internacional”, dice Tardáguila. Brasil bajaría en una cantidad significativa de 250 mil toneladas carcasa (a 4 millones de toneladas), Estados Unidos en 64 mil toneladas a 1,154 millones y Australia en modestas 20 mil toneladas a 2,165 millones.
Por lo tanto, entre los tres principales exportadores la caída acumulada es de 334 mil toneladas. Esto será parcialmente compensado por otros jugadores de segundo orden, entre ellos Argentina, México, Nueva Zelanda y Uruguay, que aumentarían su saldo exportable, de acuerdo con las proyecciones del USDA. Pero sin duda la disponibilidad de carne vacuna el año próximo será un factor alcista para los precios internacionales de la carne vacuna.
Esto establece un horizonte muy promisorio para la ganadería y en particular para los procesos de conversión de forrajes en carne, con una excelente relación insumo/producto, base de la intensificación tecnológica.
Rural – Clarín – Héctor Huergo