Porcinos en alerta
Respecto de los factores por resolver, esta semana, desde la cadena porcina se emitió una señal de alerta. Según un documento de la Federación Porcina Argentina, la actividad está en un proceso de transformación estructural, con más producción y mejor tecnología, pero requiere de decisiones estratégicas para no perder el tren de la oportunidad del mediano y largo plazo.
“Estamos frente a un cambio de paradigma: se tiende a producir más volumen con mayor eficiencia, porque los márgenes son cada vez más ajustados”, explica Agustín Seijas, director ejecutivo de la FPA. En documento, se afirma que el precio del cerdo en pie en la primera semana de este mes comparado con la misma semana del año pasado tuvo un incremento de 12%, mientras que la inflación general promedio trepó 31,5 por ciento. “Por otro lado, a nivel costos, el maíz en ese período aumentó 40%, la soja el 70% y el dólar 40%”, afirma el trabajo.
El comercio exterior tiene dos frentes para la cadena porcina. Por un lado, las exportaciones y, por el otro, las importaciones. En cuanto a las ventas externas, la asignatura pendiente es la concreción del protocolo para exportar menudencias porcinas a China que ya está acordado, pero requiere del cierre político. Tal como sucede con las menudencias bovinas, el gobierno de Xi Jinping quiere que el presidente Milei vaya a China y cierre todos los asuntos pendientes. No es inocente la intención: el presidente argentino expresó su alineamiento con los Estados Unidos y un viaje a Pekín provocaría cimbronazos en esa estratégica. No obstante, Milei ha dado muestras de pragmatismo. Respecto del comercio con China dijo que sigue la “lógica de beneficio mutuo en el sector privado”.
Para la cadena porcina, la posibilidad de exportar “patitas, cabezas y menudencias”, explica Seijas, significa darle valor al ciento por ciento al animal, tal como hace Brasil. “En la Argentina, por costumbre, los subproductos prácticamente no tienen demanda, con lo cual su valor es muy bajo; mientras que en mercados como el asiático, son muy valorados. Por eso es sumamente importante la firma de este protocolo: para transformar lo que hoy es descarte en divisas, darle valor al animal en su totalidad y así poder fortalecer toda la cadena”, sostiene Seijas.
Por el lado de las importaciones, la pata floja viene por el lado de los productos que ingresan fundamentalmente desde Brasil donde se permite el uso de un promotor de crecimiento como la ractopamina.
El otro punto flojo para la cadena es la estructura impositiva. “La principal limitante es el sobrecosto del IVA inversiones, que sumado al acceso limitado al financiamiento y la falta de previsibilidad están condicionando seriamente el desarrollo del sector”, indica el documento de la FPA.
En la cadena reconocen que el diálogo con el Gobierno es positivo, pero requieren de definiciones urgentes para que la industria continúe en la senda del crecimiento.
Campo – La Nación – Cristian Mira