Según una ley de 1920 conocida como la Ley Jones, la carga que se transporta entre puertos estadounidenses debe ser transportada por buques construidos, propiedad de estadounidenses y registrados en Estados Unidos. Además, la tripulación de estos buques debe estar compuesta por estadounidenses. Según la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en una publicación en redes sociales. "Esta medida permitirá que recursos vitales como el petróleo, el gas natural, los fertilizantes y el carbón fluyan libremente hacia los puertos estadounidenses durante 60 días, y la administración mantiene su compromiso de seguir fortaleciendo nuestras cadenas de suministro críticas".
En una publicación en redes sociales del 17 de marzo, la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, afirmó que la exención aumentará la flexibilidad en los envíos y ayudará a aliviar las presiones de suministro a corto plazo. Según ella, se trata de una medida oportuna para apoyar a los agricultores durante la temporada de siembra. Los farmers no son muy amigos de modificar sus planes de siembra y rotaciones, pero en los últimos días se observó un aumento del precio del maíz y una leve caída de la soja, lo que algunos analistas consideran lógico ya que el maíz necesita más fertilizante nitrogenado que la soja.
El presidente de la Federación Estadounidense de Oficinas Agrícolas, Zippy Duvall, aplaudió la orden ejecutiva de Trump, diciendo que permitirá que más barcos transporten combustible y fertilizantes esenciales a los puertos estadounidenses.
“La temporada de siembra de primavera ya está en marcha. Y el aumento en los costos de los fertilizantes y el combustible, así como la amenaza de escasez, han causado conmoción en las zonas rurales de Estados Unidos en un momento en que los agricultores ya están lidiando con los bajos precios de los productos básicos y la alta inflación”, dijo Duvall en un comunicado de prensa el martes pasado.
La Argentina no está desacoplada del mercado mundial ni mucho menos. Pero tiene la ventaja de contar con un filudo abastecimiento de urea y también de amoníaco. Profértil, recientemente adquirida por Adecoagro, garantiza buena parte de la oferta. También es una oportunidad para tecnologías que eficientizan la nutrición, con arrancadores como Microstar y seguir con aplicaciones escalonadas, inhibidores de ureasa, el uso de biochar, estiércol, etc.
Pero con este panorama de precios relativos, entra en juego definitivamente la cuestión de las retenciones. Cuyo peor estigma es la alteración de la relación insumo/producto. Sería deseable iniciar la campaña agrícola 2026/27 con un horizonte despejado. El aumento de la producción neutralizará el remanido temor al impacto fiscal.
Rural – Clarín – Héctor Huergo