“La inocuidad del producto y nuestro sistema de trazabilidad, son características muy distintivas”, señaló Tavella, quien remarcó que “lo que nos distingue es la seriedad y la formalidad que le ponemos a todo el proceso, tanto en la elaboración de la miel como en la etapa de comercialización”.
Este enfoque permite garantizar la confiabilidad del producto y responder a las exigencias de los compradores internacionales, en un escenario global cada vez más competitivo.
Para la cooperativa, la implementación de protocolos y buenas prácticas productivas constituye una herramienta clave para sostener los mercados externos en el tiempo.
“Los protocolos nos dan sustento; lo que decimos que vendemos, realmente después lo podemos demostrar en nuestro sistema. Ante cualquier requerimiento o reclamo, podemos mostrar que esa miel se trabajó bajo normas específicas”, afirmó Tavella.
En este sentido, destacó que la coherencia entre los procesos productivos, la documentación y la comercialización es uno de los pilares que permiten acceder y sostener mercados internacionales.
Reinversión y desarrollo territorial
Uno de los aspectos centrales del modelo cooperativo es la reinversión de los ingresos generados por la exportación en la propia estructura productiva y en los servicios a los asociados.
“Todo se vuelca a la cooperativa”, indicó Tavella, y agregó que el destino de los fondos se define democráticamente en la asamblea de socios. Generalmente, se destinan al mantenimiento de la planta, la incorporación de herramientas, la disponibilidad de insumos y el fortalecimiento del acompañamiento técnico a los productores.
En esa línea, destacó que “no es menor que un grupo de productores de distintas zonas de la provincia de Santa Fe se organice y se consolide como una cooperativa para exportar su miel de manera conjunta. Sobre todo, en una actividad como la apícola, que históricamente ha sido bastante individualista”.
En este caso, la experiencia va a contramano de esa lógica: son muchos productores que deciden asociarse para comercializar colectivamente en el mercado internacional, fortaleciendo su posición y generando mayor valor.
Además, es clave destacar que la cooperativa cuenta con habilitación propia para exportar, sin necesidad de intermediarios. Esto, sumado a su sistema de calidad y trazabilidad, marca una diferencia sustancial y potencia su competitividad.
“Estos son los pilares que nos ayudan a mantener la calidad de los procesos y del producto final, que se traducen en más ventas y mejor posicionamiento de la cooperativa”, cerró.
Campolitoral – El Litoral, Santa Fe