ercado global. Países como Estados Unidos y Brasil ganan protagonismo en la producción y exportación de harina.
En particular, el crecimiento del procesamiento en Estados Unidos —impulsado por la demanda de biocombustibles— incrementa la oferta y actúa como un factor que limita subas más pronunciadas en los precios.
En cuanto al trigo, la campaña 2025/26 muestra un nivel de comercialización elevado, con 17 millones de toneladas comprometidas, el volumen más alto desde 2021/22. Sin embargo, al compararlo con la producción total estimada —cercana a 29,5 millones de toneladas— el ritmo relativo pierde fuerza.
El mercado aún dispone de un importante saldo exportable, lo que comienza a generar presión sobre los precios en un contexto de alta competencia internacional, especialmente por parte de Rusia.
A nivel global, el foco está puesto en Estados Unidos, donde la campaña 2026/27 enfrenta serias dificultades climáticas. La sequía afecta a más de dos tercios del trigo de invierno, con un deterioro sostenido en las condiciones de los cultivos.
Según datos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), solo el 34% del trigo se encuentra en condiciones buenas a excelentes, muy por debajo del año pasado. Este escenario, sumado a una reducción proyectada del área sembrada —la más baja en más de un siglo—, enciende señales de alerta sobre la producción futura.
Un mercado en tensión
El informe concluye que el mercado agrícola atraviesa un momento de alta volatilidad, donde conviven factores locales —como el clima y la logística— con variables globales como la oferta internacional, la demanda y las condiciones productivas en los principales países exportadores.
En este contexto, tanto productores como operadores deberán seguir de cerca la evolución de los mercados y del clima, en un escenario donde las oportunidades y los riesgos se presentan con igual intensidad.
Campolitoral – El Litoral, Santa Fe